domingo, 11 de diciembre de 2011

Primer discurso de Soria

“Saiz se va del gobierno siendo un gran mentiroso”, dijo. Como se preveía, el discurso de asunción de Carlos Soria contiene muy duros conceptos contra la administración radical. Previendo ello, no acudieron los legisladores Marta Milesi, Cristina Uría, Alfredo Pega y Francisco González. Habló de crisis es salud y educación, de una deuda total de 4.800 millones de pesos y anunció algunas de sus primeras medidas. Luego tomó juramento a los nuevos ministros y secretarios.
Soria comenzó su discurso señalando que “todos seremos artífices de un cambio de fondo” y manifestó que “la provincia que recibimos no es el Río Negro que soñé gobernar”.

“Luego de 28 años de gobierno de otro signo partidario, hoy juro como gobernador de la provincia más comprometida del país por su situación económica”, dijo el gobernador, resaltando que los datos oficiales de Nación indican que Río Negro “es la primer provincia del país que mayor parte de sus ingresos debe destinar al pago de la deuda”.
“Río Negro es la segunda provincia del país con mayor deuda pública por habitante. Nace un chico en Comicó y junto con el llanto y el chirlo en la cola lleva el sello de deuda”, dijo y estimó que el pasivo total de la provincia es de 4.800 millones de pesos.

“Se deben los servicios básicos como luz, agua, gas y teléfono. El 1º de diciembre me informaron que se iba a cortar la conectividad de todos los servicios estatales porque le deben cuatro meses de enlace de la fibra óptica a la empresa Telefónica. Siento vergüenza como rionegrino”, dijo.
Se quejó por el atraso en la implementación del sistema de seguridad telefónica 911, resaltando que “al día de la fecha, luego de dos años de firmar el convenio, llevan gastados 2.300.000 pesos y no hay un solo equipo instalado”.

Recordó el anunció efectuado por el ex gobernador Miguel Saiz y dijo “además de tolerar la corrupción (Saiz) se va del gobierno siendo un gran mentiroso”, dijo.

“Hoy recibo el gobierno de una provincia con más de 47 mil empleados públicos. A esta suma hay que agregarle los más de 2.500 de las empresas públicas y más de 4.000 vinculados a través de relaciones variadas. Son casi 15.000 empleados más que en diciembre del 2003. Esto es empleo fácil para incorporar punteros de la política. Y así terminaron”, dijo Soria luego.

“Para darnos una idea entre enero y octubre de este año en el Ministerio de Educación se crearon 2.653 cargos nuevos. Este aumento desmedido e irresponsable con fines electorales a lo largo de la provincia no sirvió de nada en el último proceso electoral”, agregó.
Dijo luego que “en lugar de mirar atrás prefiero ser optimista y decirles que el despilfarro y el descontrol, como dicen los chicos, ya fue. Gracias a Dios esa época ya pasó”.
“A partir de hoy mi cabeza y corazón están dedicados a sacar a Río Negro del pozo en el que la hundieron. Comenzamos su reconstrucción y los que integramos el gobierno queremos ayudar a todos los rionegrinos”, añadió.

“La cantidad de votos que nos acompañaron nos dicen que tenemos una tarea descomunal para reconstruir la provincia. No hay promesas inmediatas ni fáciles. Llego con la realidad, con hospitales sin medicamentos, sin aparatología, una obra social quebrada, una empresa vial que dejó sin atender la parajes, una deuda con Nación y con los organismo nacionales, fáciles negocios con la tierra pública. Todos y cada uno de estos temas serán analizados e investigados con el peso de la ley y buenos jueces”, manifestó.
“Toda esta deuda imprudentemente contraída es una pesada carga, así como los ñoquis contratados para actividades partidarias que nada tienen que ver con el empleado público honesto y sacrificado”, aseguró el gobernador.

Dijo luego que su gobierno “no es un gobierno de amigos” y que “no transformaremos a las instituciones en una sede partidaria”. Agregó que “este es un gobierno que convoca a todos los actores y busca lo mejor de cada uno”.
Señaló que “ante el desbande, las jubilaciones y el temor de ser investigados” nos hemos quedado con un Poder Judicial disminuido” y anunció que se enviará un proyecto de ley para enmendar la Constitución provincial en lo referido a los requisitos para ser juez, concretamente a la imposición de tener dos años de residencia en la provincia en forma inmediata anterior a la designación. “El objetivo es lograr una apertura en la compulsa por el ingreso al Poder Judicial”, explicó.



Salud


En cuanto a la salud, Soria dijo que “hemos sido testigos en la última década de como se desmoronaron los programas sanitarios. Los programas de salud que nos legara don Mario José Franco en la década del ‘70”.


Dijo que “para muestra de lo malo quedó demostrada la desidia, el desdén y el abandono” cuando la provincia entró en emergencia por la caída de ceniza volcánica y además criticó “la ausencia de medidas como la falta de barbijos”. Dijo que “todos sabemos que no hay culpables de la erupción de un volcán, pero si estamos cerca nuestro pueblo es agradecido y sabe reconocer esos gestos”.


Dijo que la cartera de Salud “tiene un presupuesto de 700 millones de pesos y el 90% se va en salarios” y señaló que “este ministerio es solo un pagasueldos”. Cuestionó que “de una enorme planta de 5000 empleados menos de 1000 son médicos o profesionales”.


“Ha sido prioridad llenar los hospitales de expedientes y no garantizar la salud. Hay ineptitud de las conducciones hospitalarias para hacer que los vecinos accedan a un turno. ¿Cuántas veces vemos una madre con su bebé a las 4 de la mañana haciendo cola para pedir un turno por un broncoespamo y recién la atendía al día siguiente?”, manifestó


Criticó además Salud y el IPROSS “van por caminos separados en lugar de mancomunar esfuerzos” lo que “marca claramente la ausencia del Estado en el sistema de salud”. Además, señaló que “el PROZOME no pudo consolidar la idea fundacional y la eterna crisis impidió el desarrollo del laboratorio que nosotros vamos a apuntalar y vamos a hacer crecer”.


“A todo este desmadre lo vamos a enfrentar con un plan integral de la salud. Que será sostenido en el tiempo como política de Estado que englobe a todos los sectores, las cámaras, los colegios y los partidos políticos. Será acordado y legitimidad por todos los sectores sociales”, aseveró luego.



Educación

Más críticas llovieron a la hora de hablar de educación. “La educación que necesitamos pasa por el gobierno, los trabajadores y la sociedad. Todos tenemos el enorme desafío de construir la mejor educación. Para eso trabajaremos, para que en todo los rincones los niños tengan todos los días todas las horas de clase”, indicó.
Agregó que “el único trabajo de nuestros chicos debe ser estudiar con esfuerzo para ser una persona distinta, que deje de lado a los coimeros, los inútiles y los corruptos que cobraban fortunas por cambiar un picaporte o un vidrio”.
Dijo también que “para poner la educación en acción necesitamos que todos los docentes asistan a todos los días a clases con el compromiso y la mística de brindar una enseñanza de calidad con salarios dignos y no los más bajos de la República. Los pibes desde chicos deben darse cuenta que la escuela es para tener una vida más digna”.



Tierra pública

Por otra parte, Soria se refirió al “robo de la tierra a un precio vil” y dijo que “las investigaciones realizadas en esta legislatura dan cuenta de ventas extrañas a personas físicas o jurídicas a precios mucho más bajos, campos ubicados en zonas con una dotación de recursos naturales únicos e invaluables”.
“Hubo compradores truchos que compraron a precios ínfimos. Son más de 46740 hectáreas, incluso en la Meseta de Somuncura a un precio de 9 pesos con 18 centavos por hectárea. Estamos hablando del lugar con mayor riqueza mineral y de agua del planeta”, dijo.
Anunció que estas ventas “serán investigadas y declaradas nulas” y además “denunciaremos penalmente a los empelados públicos que fueron coparticipes de esta maniobra delictiva”.

“Castigos severos”
Anunció que habrá “castigos severo” para quienes no paguen impuestos, agregando que “quienes le roban al fisco le roban a quienes menos tienen, a los que necesitan la ambulancia y la policía que necesita equipamiento”.
“La justicia social empieza con cada rionegrino pagando sus impuestos, porque esa es la regla mínima de la provincia que quiere reconstruirse”, señaló luego.

“Traición a la Patria”

“Vamos a poner al Estado al servicio de los rionegrinos. Borremos del vocabulario las palabras de todos los días como que fulano es político corrupto o que fulano ha coimeado. Vamos a refundar el Estado al servicio de la gente”, señaló luego el gobernador.
Dijo que “vamos a protagonizar un gobierno con autoridad y para eso hay que tener sólidas bases morales. A partir de este momento el delito de corrupción de la función pública será considerado una traición a la patria”.
“Le digo esto a los corruptos que nos precedieron en gobiernos anteriores, pero también a mis funcionarios que correrán la misma suerte. Aquí no se salva nadie. Nuestros funcionarios tendrán una equiparación salarial que será un ahorro fuerte a las arcas. Percibirán salarios acordes al esfuerzo requerido. Serán pocos, ganarán bien y trabajaron mucho. Quien no lo entienda no podrá ser funcionario”, sentenció.
Adelantó luego que “es tal la gravedad de la situación que en pocos días mas estaré llamando a un diálogo fecundo a todos los partidos, las iglesias, los clubes, todos los rionegrinos para que todos juntos veamos que podemos hacer con la fruticultura, con la renegociación de los contratos petroleros, las cenizas, la conectividad aérea”.
“Vamos a cumplir nuestros sueños. Nos ponemos en acción”, dijo finalmente Soria, parafraseando el que fue su slogan de cabecera en los últimos años.




domingo, 20 de noviembre de 2011

Qué pasa, qué pasa, qué pasa general Urquiza (Por José P. Feinmann)



El día es uno de esta semana. El del asesinato. Para peor, llueve. Porque la lluvia no lava la sangre, la expande, la lleva de un lado a otro, la mezcla con el barro. El mayor Irrazábal llega al galope a la casa del caudillo. Agarra una lanza y lo atraviesa. Dicen que preguntó dónde está ese bandido. Dicen que el legendario viejo respondió Peñaloza no es bandido. Inútil. Aunque sin llegar a los extremos de Sandes, Irrazábal era un asesino paranoico, útil para librar al elemento bárbaro de la República después del triunfo de Pavón. El colonialismo de Buenos Aires tenía que hacer esta tarea como los ingleses la hicieron en la India. Utilizó sus mismos valores: la civilización, el progreso, la cultura. Lástima que no quedó algo del espíritu del federalismo. Le habría dado un sentido lateral al sentido racionalista, europeísta de Buenos Aires. Pero a la elite de Buenos Aires poco le importaba el sentido lateral que la barbarie pudiera aportar. Era imposible que imaginara que esa idea estaría más cercana a Heidegger que a Smith, que a Marx. No habría que perdonar la crueldad con que la tarea se hizo. Pero el progreso tiene sus precios.



Tanto Sarmiento como José Hernández escribieron sobre la muerte de Peñaloza. Y muchos más. Sólo hay algo que quisiéramos notar. Sarmiento escribe: “El idioma español ha dado a los otros la palabra ‘guerrilla’, aplicada al partidario que hace la guerra civil fuera de las formas, con paisanos y no con soldados, tomando a veces en sus depredaciones las apariencias y la realidad también de la banda de salteadores. La palabra argentina ‘montonera’ corresponde perfectamente a la peninsular ‘guerrilla’ (...) Las ‘guerrillas’ no están todavía en las guerras civiles bajo el palio del derecho de gentes (...) Chacho, como jefe notorio de bandas de salteadores, y como ‘guerrilla’, haciendo la guerra por su propia cuenta murió en guerra de policía en donde fue aprehendido y su cabeza puesta en un poste en el teatro de sus fechorías. Esta es la ley y la forma tradicional de la ejecución del salteador (...) Los salteadores notorios están fuera de la ley de las naciones y de la ley municipal y sus cabezas deben ser expuestas en los lugares de sus fechorías”.



En 1863, un joven periodista de Paraná, que nueve años más tarde escribirá la primera parte de su poema inmortal, publica una airada defensa de Chacho y un ataque al partido unitario. Interesa ver cómo en Argentina, al partido de la “barbarie”, le sobraban buenas plumas. El sentido lateral, el integracionismo, la búsqueda de un país más amplio, la construcción, no de una ciudad, sino de una nación habría sido tal vez posible. Escribe Hernández: “Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina. El partido federal tiene un nuevo mártir (...) El general Peñaloza ha sido degollado (...) en su propio lecho y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño al bárbaro Sarmiento. El partido que invoca la ilustración, la decencia, el progreso acaba con sus enemigos cosiéndolos a puñaladas”. Esta era la parte “pesada” de la “carga del hombre blanco” que Kipling mencionaba. O lo que el mariscal Bugeaud, más íntimamente, sugería: a la barbarie hay que lucharle con la barbarie. La carga es “pesada” porque no sólo incluye la educación de los bárbaros, llevarles las luces y el progreso. También matarlos siempre que haga falta. Y suele hacer falta muy a menudo. Hernández asume la figura del poeta de la maldición: “¡Maldito sea! ¡Maldito, mil veces maldito, sea el partido envenenado con sus crímenes, que hace de la República Argentina el teatro de sus sangrientos horrores (...) Detener el brazo de los pueblos que ha de levantarse airado mañana para castigar a los degolladores de Peñaloza, no es la misión de ninguno que sienta correr en sus venas sangre de argentinos. No lo hará el general Urquiza. Puede esquivar si quiere a la lucha su responsabilidad personal, entregándose como inofensivo cordero al puñal de los asesinos que espían el momento de darle el golpe de muerte; pero no puede impedir que la venganza se cumpla, pero no puede continuar por más tiempo conteniendo el torrente de indignación que se escapa del corazón de los pueblos (...) el general Urquiza vive aún, y el general Urquiza tiene aún que pagar su tributo de sangre a la ferocidad unitaria, tiene que caer bajo el puñal de los asesinos unitarios (...) en San José, en medio de los halagos de su familia, su sangre ha de enrojecer los salones tan frecuentados por el partido unitario”.



Urquiza aprovecha la jugada de Pavón. Se retira de la política y se dedica a los negocios. Pero los federales siguen pidiendo su apoyo. Lo exige Felipe Varela en Manifiesto a los Pueblos Americanos. Urquiza parece no escuchar nada. Apoya a Mitre en la guerra contra el Paraguay, ese genocidio americano, tan secreto, tan oculto como el armenio. Y lo peor: luego de su frustrada competencia con Sarmiento por la Presidencia de la República acepta que éste lo visite en Paraná. Sarmiento llega en un vapor que lleva por nombre Pavón. Imposible una injuria mayor. El líder de los federales se abraza con el asesino de Peñaloza. No hay más que decir.



En abril de 1870 se escucha el bochinche de una caballada embravecida en el Palacio de San José. Son los federales de López Jordán. Urquiza sale armado. Le disparan y después le hunden los puñales de la venganza. “Ricardito, ¿por qué?” “Por traidor y por hijo de puta, general. Traidor al federalismo argentino. Hijo de puta... por usted mismo nomás.” “No era posible derrocar a Mitre. Los ingleses estaban con él.” “Podríamos haber tenido un país mejor. No sé el resto de América. Pero el nuestro pudo haber sido mejor porque tenía a los federales y éramos muchos.” “Pero eran bárbaros, brutos.” “Teníamos los mejores intelectuales. Lo teníamos a usted, el vencedor de Rosas. Otro puerto, Rosario. Un interior mediterráneo que pudo desarrollarse si lo protegíamos. Teníamos a los hermanos del Paraguay. Usted y Mitre les mataron seiscientos mil hombres. Hubieran sido nuestros. Ahora, gracias a todas sus traiciones, vamos a tener un país de porteños. Una gran ciudad y el resto un páramo derrotado.” Urquiza, algo curioso aún, pregunta:



–Cuando venían para el San José les escuché gritar: “Qué pasa/ qué pasa, general/ está lleno de gorilas/ el gobierno federal”.



López Jordán sonríe y se le achican los ojos.



–Es un anacronismo.



–¿Y eso qué es?



–Se va a morir antes de poder entenderlo. Pero cuidado: nosotros somos el pueblo pobre en armas. No somos vanguardia de nada. A no confundirnos. Y ahora, si me permite...



–Qué.



–La puñalada del final.



Y le enterró el puñal con tantas ganas que ya nada podía importarle de lo sucedido ni de lo que pudiera sucederle. Si hay un acto que justifica nuestra vida por completo él acababa de cometer el suyo. El federalismo moría. Pero su asesino también. O, mejor aún, ya estaba muerto.

Señales previas (Por Alicia Miller)

Quienes integraron el compacto grupo de conducción que gobernó Río Negro desde 1983 se intercambian ahora proyectiles verbales, acusaciones administrativas o estocadas judiciales.




"Falta poco para que digan 'yo no lo voté'", ironizó un justicialista, estigmatizado durante años por el oficialismo y que ahora ve confirmar sus denuncias de boca de los todavía funcionarios de la gestión de Miguel Saiz. "Pero ni siquiera esperaron a que se vaya", agregó, sorprendido por el modo en que los tiempos se precipitan en la política provincial.



El Tribunal de Cuentas dio, sin dudas, la nota saliente: en su dictamen al juez que investiga los sobresueldos en el gabinete de Saiz, señaló que el adicional fue creado por una resolución sin los requisitos legales y responsabilizó al gobernador y al ex ministro Coordinador y ex candidato César Barbeito.



El Tribunal no explicó por qué tardó ocho años en expedirse sobre la cuestión. La ubicuidad de sus integrantes –Pedro Casariego, Ricardo Malaspina y Daniel Bossero– resulta tan escandalosa como las fallas que ahora señalan.



Igual podría decirse de la reciente auditoría en el Ipross. Y queda por ver si los allanamientos judiciales en organismos públicos no buscan mejorar una imagen que dejó dudas en causas vinculadas con el poder político.



Mientras esto sucede en la retaguardia de la gestión Saiz, las miradas se centran en cómo delinea su futuro gobierno el justicialista Carlos Soria.



Todavía no asumió el cargo de gobernador. Pero ya hay gente que juzga sus conductas y palabras como si fueran actos oficiales.



Por el momento, la prudencia y el equilibrio caracterizan sus acciones y su discurso... Pocos excesos verbales... Designaciones graduales y, en algunos casos, sorprendentes.



Esta semana, sus primeros pasos en Viedma estuvieron rodeados de señales auspiciosas:



- En la capital lo recibió una caravana de simpatizantes que recorrió las calles de una de las pocas ciudades en que no ganó su candidato sino el radical.



- Lo primero que hizo Soria fue visitar en su domicilio al reelecto intendente de Viedma, Jorge Ferreira, con licencia por enfermedad. "Es lo que corresponde y, además, ésta es su casa", dijo. Un buen gesto.



- En el acto de entrega de diplomas en la Legislatura, se ocupó de que sus partidarios no abuchearan a legisladores radicales.



- Su gentileza fue muy evidente hacia el vicegobernador Bautista Mendioroz, actitud que no pasó inadvertida para radicales ni para peronistas.



- Al presentar a su gabinete, el jueves por la tarde, dio muestras de que está sólida la alianza política que selló hace más de un año con el senador Miguel Pichetto y con el hoy vicegobernador electo, Alberto Weretilneck.



La fuerte personalidad de Soria y las responsabilidades propias del cargo en el Poder Ejecutivo hacen impensable, en los hechos, un "triunvirato" de gestión. Pero es evidente que escucha y confía en quienes conformaron el bloque de poder que lo llevó al gobierno, y que los tres están dispuestos a consolidar esa fuerza seleccionando funcionarios que respondan a criterios de calidad y no sólo o necesariamente a los de lealtad.



- Sin que implique matemática, podría decirse que el gabinete anunciado muestra, por tercios, un alineamiento a esos tres vectores, a pesar de que tanto Soria como Pichetto y Weretilneck niegan toda especulación: "Buscamos a las personas más indicadas, no importa a qué sector pertenezcan, dicen". Aun así: Vallaza, Rovira Bosch, Delfino y Lastra habrían llegado a sugerencia de Pichetto; Chao Monzón, Bardeggia y Alfredo Mango por recomendación de Weretilneck; y Del Valle, Palmieri, Bergonzi, Goinhex, Huentelaf y Zgaib, del "riñón" de Soria.



- Pichetto, con participación activa en las reuniones recientes, se ocupó de desalentar que los intendentes creen una Liga como la que existió en los últimos años. "Eso sirve cuando se es oposición", dijo, en respaldo a la autoridad de Soria. "Gestión, quiero gestión", insistió éste.



- Las sorpresas fueron, esta semana, el anuncio de que Edgardo Bagli será ministro de Gobierno y la reunión en la cual Soria ponderó la capacidad y la trayectoria de la ex camarista penal de Viedma Susana Milicich de Videla y ella accedió a colaborar con la gestión del roquense en una etapa por venir.



- La designación de Bagli implica un merecido reconocimiento a un aliado histórico que es ejemplo de democracia y combate a la corrupción. El viedmense –quien presidió la Democracia Cristiana durante décadas– construyó su imagen política no sobre la base de los éxitos sino de los principios. Y no sólo en relación con la honestidad, sino también sobre la calidad de la democracia: durante la Convención Constituyente de 1986 –en la cual un grupo de radicales y peronistas diseñó este sistema electoral que abrió paso a 28 años de continuismo– Bagli –sin ser convencional– recorría los pasillos advirtiendo que la distribución de tres bancas por circuito iba a desvirtuar la voluntad electoral y perjudicar la representación de las minorías. Así sucedió: en general, la representación de los circuitos correspondió dos a la mayoría y una a la primera minoría, en desmedro de los partidos menores, que quedaron fuera del Parlamento, ámbito lógico de expresión política. Esto contribuyó a diluirlos por la fatiga o realineamiento de sus dirigentes y a crear un bipartidismo con fuerte hegemonía del oficialismo.



- Milicich y María del Carmen Vivas, quien fue su par en la Cámara, fueron durante 20 años y hasta ahora dos juezas valientes, de excelente formación intelectual y moral. Podría decirse que se deben a ellas la gran mayoría de las condenas por casos de corrupción y muchos de los fallos ejemplares en materia penal. Días atrás, al dejar el Poder Judicial para jubilarse, Milicich fue largamente aplaudida cuando, a través del sistema de audio del edificio de Tribunales, se despidió aludiendo al agobio y frustración que sufrió en los últimos 15 años por "la falta de contención de mis superiores, la inexistencia de referentes válidos, la inutilidad del trabajo bien realizado". Pero instó a los jóvenes del Poder Judicial a trabajar para "recuperar los principios perdidos" y "sobre todo para tener el coraje necesario que impone en estos tiempos el resguardo a ultranza de la independencia del Poder Judicial, esa independencia tantas veces perdida en los corrillos del Poder y tan vacía de contenido en los discursos de quienes son sus principales custodios".



Esa posición y su diálogo con Soria fueron gestos hacia dentro y fuera de la Justicia.



- Delfino conoce Salud Pública y cuenta con el respeto de sus profesionales y empleados; Mango garantiza diálogo fluido con la Unter; Bagli, diálogo y depuración en la Policía sobre criterios de defensa de los derechos humanos.



Las cuentas pendientes, reconocidas por Soria, son sumar mujeres al gabinete y garantizar la conducción civil del área de Seguridad.



El equipo está. Faltan conocer las políticas.



Los meses del verano permitirán observar cómo la maquinaria de gobierno se pone en funcionamiento.



ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar

lunes, 7 de noviembre de 2011

Empleados públicos noviembre 2011

Viedma (ADN).- El designado nuevo secretario general de la Gobernación, Hugo Lastra, dijo hoy que “lo que habla el compañero (Carlos) Soria es lograr una paridad (salarial) en los tres poderes del Estado” y describió que un director en la administración pública gana 6.379 pesos.




“Ese funcionario no puede ganar menos que un empleado a su cargo, por un principio de autoridad”, remarcó el ex legislador provincial 1984/1987.



Lastra detalló que los organismos centralizados (entre otros, los Ministerios, la Jefatura de Policía y la Fiscalía de Estado) tienen 12.548 agentes y una masa salarial superior a los 940.580.000, que constituye el 32 por ciento del total de haberes.



Los organismos descentralizados tienen 32.823 agentes y una masa salarial de 1.740.768.000 pesos, cercanos al 58,2 por ciento del total de haberes.



“Educación tiene 25.966 agentes y una masa salarial de 1.151.528.000 pesos”, agregó Lastra.



También cuantificó que las empresas públicas y otros organismos cuentan con casi 3.000 agentes y una masa salarial de aproximadamente 400.000 pesos.



“Lo importante es conocer con qué personal nos encontramos y la masa salarial, que está achicada, porque hasta la categoría 8 (los agentes) cobran lo mismo y sigue hasta la categoría 25, con salarios de 8.641 pesos, según datos oficiales proporcionados”, agregó Lastra en declaraciones a radio Frecuencia VYP.



“Hay una importante diferencia en cuanto a la masa salarial de los funcionarios”, aclaró.



“Un director gana 6.379 pesos y el gobernador, 9.813 pesos. Un director no puede ganar menos que un empleado a su cargo, por un principio de autoridad”, señaló.



“De esto habla el gobernador electo Carlos Soria, de blanquear la situación de los funcionarios, pero no podemos agrandar más la masa salarial, que llega al 85 por ciento del presupuesto. Lo que tenemos que hacer es achicar la cantidad de funcionarios y, de ese modo, pagarles un salario digno y que haya transparencia”, insistió el veterano político, radicado hace muchos años en Viedma.



Luego de certificar que hay 650 cargos de funcionarios estatales, Lastra reconoció que “hay entes autárquicos que tienen salarios mayores que organismos centralizados y descentralizados, como las empresas públicas estatales donde un director cobra 15.000 pesos. Ganan casi el 150 por ciento más que el gobernador, está distorsionado”.



“Lo que habla el compañero Soria es tener una paridad en tres poderes en cuanto a la regulación (salarial) de los funcionarios. Se trata de concretar transparencia en lo ganará cada uno de los funcionarios y dar lógica a esta cuestión”, añadió.



“Dicen que es ilógico que un ministro gane 8.862 pesos por la tarea y responsabilidad que tiene, pero lo primero que piensa la gente es: ¿de dónde saca la plata para vivir?. Esto hay que hacerlo de cara a la sociedad, no hay que ponerse colorados porque son cosas que hay que plantear para llevar adelante una buena gestión de gobierno”.



“Lo que tiene que entender la gente de Viedma es que es importante la cantidad de funcionarios y técnicos que tiene para ofrecerle al nuevo gobierno. Tenemos una muy buena relación con los funcionarios (de la gestión Saiz), porque están abriendo todas las puertas y entregando la documentación para estar informados al momento de asumir”, concluyó Lastra. (ADN)









miércoles, 2 de noviembre de 2011

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR



1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.



2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.

Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1

Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.

De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.

La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2

Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.



3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.

Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.

Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.

El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3

Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.

Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4

El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.



4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5

Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.

Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6

Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.

En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8

La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9

La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.

Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.

A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10



5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".

Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.

6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.





Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.





Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.



Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022

Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.









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1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.





2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".



3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.





4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".





5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.





6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.





7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.





8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".





9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.





10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.





11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.





12 Diario "Clarín".





13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.





14 Prensa Libre, 16-12-76.



Un luminoso día de justicia


Por Horacio Verbitsky



“Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.” Lilia Ferreyra apretaba contra su cuerpo una de las copias de la Carta de Rodolfo J. Walsh que hicimos después de su secuestro y asesinato, el 25 de marzo de 1977. Su testimonio fue uno de los más conmovedores del largo juicio que terminó esta semana con la condena a dieciséis miembros del núcleo operativo de la primera ESMA, e incluyó la reconstrucción en su memoria del cuento “Juan se iba por el río”, desaparecido en el saqueo de la casa del matrimonio, por el que también fueron condenados los culpables. Además estaban en la sala familiares de los secuestrados en la Iglesia de la Santa Cruz y varios miembros del grupo que en 1979 fue llevado a la quinta El Silencio, propiedad del Arzobispado de Buenos Aires, para que no los encontrara en la ESMA la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por esos hechos deberán pasar el resto de sus días en prisión personajes como Astiz, Pernías, Cavallo y el Tigre Acosta. Casi todos ellos habían sido detenidos por la Cámara Federal de la Capital en el verano de 1987, pero poco después fueron liberados por la ley de obediencia debida. Fue en esta causa que, conmocionado por la confesión de Adolfo Scilingo, Emilio Mignone solicitó el derecho a la verdad sobre lo sucedido con su hija y abrió así la puerta que permitiría retomar los juicios interrumpidos bajo la presión de las armas, luego de que se declararan nulas las leyes de impunidad, en 2001. Un símbolo de la persistencia de los organismos defensores de los derechos humanos es la ubicación en primera fila de las querellas de Carolina Varsky, la extraordinaria directora de Litigio del CELS, quien era apenas una adolescente cuando por primera vez los miembros de esta banda de marinos criminales fueron detenidos. Que la sentencia se leyera horas antes del primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner es otro acto de justicia. Cuando él llegó a la presidencia ya había casi un centenar de altos jefes militares y de fuerzas de seguridad detenidos y procesados. Desde 1998 estaban bajo arresto Videla, Ma-ssera y otros jefes de la dictadura por el robo de bebés y el saqueo de bienes, dos delitos que las leyes de impunidad no perdonaron. Entre marzo de 2001 y mayo de 2003 varios jueces y cámaras federales, la Cámara de Casación Penal y la Procuración General afirmaron que los secuestros, torturas y desapariciones forzadas de personas constituyen delitos contra la humanidad y, como tales, no están sujetos a amnistías ni prescripción. Pero faltaba la confirmación de la Corte Suprema de Justicia, donde un cardumen de incompetentes y corruptos mantenía abierta esa página sólo por temor a las consecuencias. La jerarquía eclesiástica, Duhalde y Brinzoni creyeron llegado el momento oportuno luego de las elecciones de 2003. Pero Kirchner se opuso y al asumir adoptó la simple fórmula Memoria, Verdad y Justicia. De inmediato decapitó a esa cúpula castrense que volvía a inmiscuirse en las cuestiones políticas que no le corresponden, promovió el juicio político a los jueces indignos de la Corte Suprema y pidió al Congreso que declarara nulas aquellas leyes y ratificara los tratados internacionales sobre la imprescriptibilidad de aquellos crímenes. Un poco después desconoció al obispo castrense que había abogado ante la Corte por sus feligreses de manos ensangrentadas y rompió con el viejo cómplice de la Triple A que se imaginó que lo manejaría como un ventrílocuo. En un manuscrito presentado a los jueces, Acosta dijo que la carta de Walsh era “un arma de la guerra civil revolucionaria terrorista” y que la admiración que aún suscita demuestra que “la guerra no terminó”. Walsh entendió que no tenía sentido pedir a los jefes de aquella empresa criminal que meditaran. Pero impresiona que quienes entonces fueran jóvenes oficiales a sus órdenes, hoy entre su séptima y novena década de vida, muestren la misma incapacidad para reflexionar sobre las atrocidades que cometieron. Astiz bufoneó acariciándose una escarapela tamaño Billiken y algunos familiares y amigos de los marinos entonaron el Himno Nacional. Pero los hijos de varios de los condenados lloraban y se abrazaban en busca de consuelo. Sus padres son los responsables del dolor que hoy los atraviesa. Ojalá algunos de ellos comprendieran lo que Walsh escribió hace 34 años. Ni la carta ni el proceso judicial son armas de guerra. Los dieciocho detenidos gozaron del derecho de defensa con todas las garantías que negaron a sus víctimas e incluso un personaje tan notorio como Rolón fue absuelto. El juicio fue así una ejemplificación insuperable de la diferencia entre una dictadura sin ley y el imperfecto estado de derecho. La encuesta realizada el día de las elecciones por el Centro de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires indicó que entre las políticas del gobierno nacional que cuentan con mayor aprobación del electorado la principal es el juzgamiento de los crímenes de la dictadura, con el 93 por ciento entre los votantes de Cristina y el 79 por ciento de quienes prefirieron a otros candidatos. La sociedad sí está a la altura de aquellas palabras de Walsh.












miércoles, 26 de octubre de 2011

Inseguridad ciudadana (Por Bernardo Kliksberg)

La criminalidad es una de las lacras de América Latina. Para reducir su incidencia, los Estados necesitan intervenir con un enfoque social más efectivo que las simples actuaciones policiales.


LA POBLACION LATINOAMERICANA RECLAMA respuestas a la crucial cuestión de la inseguridad ciudadana. En 1995, sólo el 5% de la población consideraba que ése era el problema más importante. Ahora es el 17% (Latinobarómetro, septiembre de 2008). Encabeza el ranking de los problemas, seguido por la desocupación. La tasa de homicidios anuales es de 25,1 por cada 100.000 habitantes, el doble de la de 1980 (12,5), y 25 veces la de los países nórdicos (Noruega, 0,9; Dinamarca, 1,1; Suecia, 1,2). En México hubo este año casi 4.000 muertes por el crimen organizado, y 1,9 secuestros diarios. En El Salvador, con una de las tasas más altas, se aplicaron en las últimas presidencias las políticas denominadas mano dura y supermanodura, y el delito siguió ascendiendo. En Guatemala se multiplicó la seguridad privada, y continuó aumentando.



En Argentina, mientras que la población subió un 8% entre 1995 y 2005, la tasa de encarcelamiento aumentó en un 92%, y sin embargo el delito no disminuyó.



¿Qué se debe hacer? Por lo pronto es fundamental mejorar la calidad de un debate muy simplificador que sólo aborda el tema policialmente, manteniendo la discusión encerrada entre cuestiones como hacer imputables a los niños, crear cárceles especiales para niños y adolescentes, presionar a los jueces por mayores penas y gastar más en seguridad. Dados los limitados resultados obtenidos por estas vías, parece que urge poner la discusión en un marco de análisis más amplio que integre, junto a los temas policiales, muchos otros. Entre ellos:



UNO

Hay diversos tipos de delincuencia. Es errado aplicarles a todas el mismo tratamiento. En la región se debería diferenciar por lo menos entre el crimen organizado -conformado por las mafias del narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el robo de automóviles- y una delictualidad joven en ascenso conformada por delitos menores de adolescentes y jóvenes que después pueden ir escalando y convertirse en cada vez más graves.



A las mafias debe aplicárseles el máximo peso de la ley. Desarticularlas por todas las vías. Hoy, muchas forman parte de mafias internacionales globalizadas. Se requieren, además de respuestas nacionales, esfuerzos internacionales en áreas como el lavado de dinero, los paraísos fiscales, la corrupción, y otras que permiten a las mafias financiar y legalizar sus ganancias. Se presentan desafíos de alta complejidad como el que está enfrentando México de desbaratar las complicidades entre las mafias y fuerzas policiales.



La delictualidad joven tiene otras lógicas causales. En América Latina, uno de cada cuatro jóvenes está fuera del sistema educacional y del mercado de trabajo. Sólo el 49% de los jóvenes termina la secundaria. Sin ella no hay posibilidad de conseguir ningún trabajo en la economía formal. De todos los presos que hay en las cárceles argentinas, sólo el 5% terminó secundaria. En las uruguayas, el 70% son menores de 30 años y no tienen educación. Cuando se preguntó a jóvenes de las maras centroamericanas por qué estaban en ellas, contestaron: “¿Dónde quieren que estemos, si nadie nos acepta en ningún lado?”.



La primera gran simplificación es meter en una misma bolsa todos los tipos de delitos.



En El Salvador, con una de las tasas de crimen más altas, se aplicaron las políticas de ‘mano dura’ y el delito siguió creciendo.

DOS

La culpa es de los jueces. Se argumenta que estarían dejando salir a delincuentes que después vuelven a reincidir. La realidad no es tan sencilla. Muchos de los jóvenes encarcelados llegaron al delito desde la marginación total. Cuando salen con prontuarios penales adicionales están mucho peor que antes para obtener algún tipo de inserción. Si la sociedad no hace nada al respecto, es difícil sorprenderse después. En Estados Unidos se llegó a conclusiones muy claras al respecto. The New York Times editorializa: “Se liberan cada año 650.000 presos, se puede esperar que 2-3 de ellos retornen a la prisión en un plazo de tres años…”. Este mecanismo que llama “la puerta giratoria” es antiético, pero además, no financiable. Muchos Estados, aun los más conservadores, no soportan más las cargas económicas de seguir construyendo prisiones. A partir del reconocimiento de estos hechos, el Congreso aprobó casi por unanimidad la ley de la segunda oportunidad (abril de 2008), que convierte la rehabilitación en una meta central del sistema de justicia federal. Los ex reclusos serán apoyados activamente por los Estados y municipios para conseguir casas, seguros de salud, empleos y tratamiento contra la droga. Se estima que el costo es mucho menor que el de los juicios y cárceles.



En América Latina, los intentos en esa dirección han tenido resultados. Así, por ejemplo, en Argentina se creó un centro universitario en una cárcel, Devoto, para que los presos pudieran seguir estudios. Sólo el 3% de sus ex alumnos volvieron a cometer delitos. En Costa Rica, el sistema penitenciario está obligado a dar cursos de alfabetización, escuela primaria, secundaria y Universidad para los presos que lo deseen. La tasa de reincidencia es menor que la regional.



TRES

Los países exitosos. ¿Por qué países como los nórdicos, que tienen la más baja proporción de policía per cápita del planeta, tienen tan bajos niveles de delincuencia? Su éxito está en que el sistema social incluye. Hay oportunidades reales de educación y trabajo para los jóvenes Estudios como los de Briggs y Cutright (1994), Messner y Rosenfeld (1997) encontraron una sólida correlación entre redes de seguridad económica y reducción de homicidios. Fansilber y otros (1996) encontraron en 45 países que las altas desigualdades -y América Latina es la región más desigual- favorecían los homicidios.



CUATRO

La discriminación en acción. Un estudio de USAID (2006) que pone a foco el fracaso de la mano dura en Honduras, El Salvador y Guatemala, muestra que “muchos de los jóvenes jamás han experimentado una interacción positiva con el Estado. Con frecuencia, su única vivencia del Estado es la policía haciendo arrestos y encarcelando personas”. El clima social para los jóvenes pobres es bien hostil. En el Latinobarómetro 2008, los encuestados dicen que las personas más discriminadas en América Latina son los pobres, y un 62% dice que la policía es más propensa a detener a un joven que a un adulto. Ser pobres y jóvenes es un estigma muy importante.



CINCO

La desarticulación familiar. En diversos países, 2-3 de los delincuentes jóvenes vienen de hogares desarticulados. La familia es fundamental en la prevención del delito. Da códigos éticos, modelos de conducta y tutorea. Muchas familias pobres se quiebran ante el estrés socioeconómico. Sin embargo, la protección de la familia no está en la agenda de la seguridad ciudadana.



“Si no creemos que un chaval de 14 años puede ser reinsertado en la sociedad, estamos perdidos”, dijo un juez.

SEIS

Más de lo mismo. En lugar de dar a los jóvenes en riesgo más educación, más trabajo y más familia, la respuesta convencional es “más de lo mismo”: represión, encarcelamiento y punición. Se está facilitando así la generación de una mano de obra cautiva para el crimen organizado. Mientras que la sociedad es indiferente a su destino, las mafias les ofrecen incentivos económicos inmediatos. Señala Pineyro (UNAM de México): “La base de apoyo social del narcotráfico comprende a más de 500.000 personas… Mientras no haya una política económica y social para reducir la pobreza, será difícil revertir la situación”. La Secretaría de Seguridad Pública estatal estima que uno de los carteles de la droga tiene en Ciudad Juárez el control de 521 pandillas integradas por 14.000 menores de 14 a 17 años.



Un debate con éstas y otras simplificaciones crea el ambiente para la mano dura que agresivamente postulan los sectores más conservadores. A ellos se les suman quienes tratan de conseguir ganancias electorales con el tema. El problema requiere soluciones multicausales. Hay que modernizar, capacitar y recuperar a la policía, que es una institución decisiva para la prioritaria lucha contra el crimen organizado; fortalecer la justicia; reformar el pésimo sistema penitenciario; reducir la tenencia de armas cortas… pero al mismo tiempo, pasar del enfoque sólo policial del problema a uno más amplio que responda a su complejidad. A pesar del sensacionalismo con que se suele tratar el tema y del interés de algunos sectores en ganar votos como sea, una parte considerable de la opinión pública está abierta a una discusión más amplia.



Una encuesta reciente en Argentina, donde las ideas mano dura crecen, reveló que el 37% de la población de Buenos Aires atribuía la inseguridad y su propia desprotección a la pobreza, la desigualdad social y la desocupación (Universidad de Belgrano, octubre de 2008). Un 30%, a la lenidad de la legislación. Si se logra elevar la calidad del debate, la sociedad defenderá una respuesta integral y no caerá en la trampa de la represión alegre. En muchos países de la región, políticas públicas acertadas, el esfuerzo de organizaciones pioneras de la sociedad civil y jueces ejemplares han logrado incluir a miles y miles de jóvenes en riesgo. Están en la misma línea que la sugerente experiencia de un juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, que ha logrado una recuperación de un 75% en menores que cometieron delitos. Declaró en una entrevista reciente: “Si no creemos que un chaval de 14 años puede ser reinsertado en la sociedad, estamos perdidos”.

martes, 25 de octubre de 2011

El secreto de éxito electoral (Por Luis Alberto Romero)

¿Cúal es el secreto de los reiterados éxitos electorales del peronismo? Probablemente sea que el peronismo es uno y muchos a la vez: en cada momento contiene al grupo gobernante, a su oposición y hasta a una tercera opción. También ha sido muchas cosas diferentes a lo largo de su existencia, lo que lo hace irreductible a las definiciones. Sabemos qué son "los" peronismos, pero no es claro qué cosa es "el" peronismo.




Siempre ha sido un movimiento popular, o mejor, "del pueblo". Contiene a los sectores populares, pero también a empleados, comerciantes, profesionales, empresarios o banqueros. Sólo excluye a la "oligarquía" o a las "corporaciones", que son definidos en términos políticos: los "contreras" o "destituyentes". Basta con el apoyo al peronismo para que una corporación ingrese en el campo del pueblo.



Las otras marcas distintivas son centralmente políticas. El peronismo siempre ha tenido poco aprecio por las instituciones y las formas. Las contrapuso con lo "real", lo sustantivo, a lo que las reglas deben amoldarse. "Salvo la ley de la gravedad, todo se arregla", suele decirse.



El peronismo es un movimiento democrático de líder. La soberanía popular es entendida como una delegación del pueblo en su jefe, que puede realizarse por la vía del sufragio o de la aclamación. Esa delegación transfiere al líder la totalidad del poder, aunque la Constitución diga otra cosa. Reclamar por la división de poderes o el control de gestión es "poner palos en la rueda".



El peronismo no valora al individuo. No se integra de peronistas, sino de grupos de peronistas organizados en cuerpos: sindicales, barriales, profesionales, estudiantiles, de género. La "comunidad organizada" aspira a la articulación armónica de esos cuerpos, diferentes pero no enfrentados, unidos por la doctrina y por el jefe.



El principio de jefatura se extiende a todos los niveles del movimiento. Quien ingresa en la política empieza proclamando su voluntad de conducir. Como entre los pastores evangelistas, la única prueba requerida es la capacidad de ejercer ese liderazgo. Una suerte de desregulación de la política, o una versión del ideal decimonónico de la "carrera abierta al talento".



Por último, quien ingresa en la vida política a través del peronismo aspira legítimamente a combinar el servicio público con el beneficio personal. Ciertamente, no es el único movimiento político en que esto ocurre, pero lo que en otros se practica en un contexto de censura o limitación moral, en el peronismo puede hacerse dignamente. "Hacer una diferencia" no sólo es un derecho, sino una prueba de la eficacia del jefe y una condición para sobrevivir en un contexto que, pese a la proclamación de la lealtad, está dominado por el principio de la lucha por la vida.



Nos queda por averiguar si esta concepción de la política, respaldada una y otra vez por amplias mayorías electorales, expresa el "ser nacional", como sostienen sus defensores, o resulta una cultura política que puede ser modificada. Muchos no llegaremos a averiguarlo.



lunes, 24 de octubre de 2011

La Selección Nacional le dice Presidenta (Por José Pablo Fienmann)


Sé que muchos lo notaron. Que muchos lo saben. Pero no se atreven a confesárselo. Las hipótesis arriesgadas duelen. Les duelen a los militantes de puro corazón porque se enamoran de sus líderes. Les duelen a los intelectuales porque tienen miedo de decirlas y ser rechazados. O estar lejos de la verdad. Les duelen a los tibios porque no quieren arriesgarse. Pero hay que decirlas. Sobre todo si uno cree en ellas. Mi certeza es ésta: Cristina Fernández de Kirchner, el día de la muerte de su compañero, cuando llegó a la Casa Rosada, pálida, con anteojos negros, cuando se puso presidiendo el acto de la despedida final, ahí, al frente del cajón, cuando apenas, muy levemente, elevó su mandíbula y buscó con su mirada la mirada de la gente, y la encontró, encontró mucha gente y muchas miradas que la miraban con fe, con esperanza, con devoción, pudo elegir dos caminos. Todos sabemos que lo que define al ser humano es su posibilidad. Que no es una piedra, una raíz, un ladrillo, una montaña. Que no es realidad, es posibilidad. Y ésa es la fuente de su grandeza y también la de su angustia. La de vivir eligiendo. Jugándose entre una posibilidad y la otra. Y en cada una que elige se elige a sí misma. Somos, entonces, la suma de todas las posibilidades que hemos asumido en el pasado. Pero en el presente somos una posibilidad que tenemos que elegir y aún no hemos elegido. Eso nos diferencia de las cosas. Las cosas son, para siempre, lo que son. Los seres humanos nunca son algo, definitivamente algo. Cuando lo son se han cosificado. Cristina Fernández, esa tarde, frente al ataúd de su compañero se abrazó a su posibilidad: voy a ser como a él le hubiera gustado que fuera, voy a ser como el país me necesita. Voy a ser como yo quiero y necesito ser si quiero seguir viva. Esta posibilidad eligió. La hizo suya. Ahí nació Cristina. Tolerando su dolor, pero no ocultándolo. Diciéndoles a todos: no confundan mi dolor con debilidad. Tuvo que ser más que nunca la Presidenta del país. Porque tuvo que serlo sola. Sin su compañero. Pudo haber elegido otra posibilidad. La de quebrarse. La de ser la mujer débil, exhibirse como tal y renunciar a los pocos meses. La frase habría sido: “No puedo tolerar su pérdida. El dolor me impide gobernar”. No, la frase fue la contraria: “No puedo tolerar su pérdida. Pero el dolor no me impide gobernar. Voy a seguir adelante. Sin él. Con él, espiritualmente, a mi lado. Pero a no engañarse: sola. Ya no lo tendré en mi lado. El único que me tocaba ya no me tocará más. Algo se desgarró en mí. Pero una fuerza nueva. Que yo, una mujer fuerte, desconocía. La de ser fuerte sin amor, la de ser fuerte en soledad, la de ser fuerte sin un hombre como Néstor a mi lado. Esto fue nuevo. Tuve que aprenderlo y lo aprendí. Durante ese aprendizaje fui creciendo. Me superé a mí misma. Fui más allá de lo que jamás había pensado ir. Hasta que descubrí algo inesperado, súbito (porque se apoderó de mí como una revelación cuasi sacra): seguía amando a Néstor, sufriendo por su ausencia, llorándola, pero yo era yo, caminaba sola, decidía, ordenaba, pensaba, tomaba entre mis manos (cada vez más férreas, más sólidas y seguras) la conducción de todo el aparato peronista, cada vez me sentía más querida, cada vez era capaz de dar más amor, de ser más tierna, más dulce. El día de tu velatorio muchos me abrazaron pero a muchos más abracé yo. Se acabó el mito de mi frialdad. Que para vos nunca existió, porque me conocías bien y conocías ese ardor que despertabas. Pero que empezó a existir para los otros. ¡A cuántos estreché entre mis brazos ese día! Y descubrí algo: me gustó más todavía que ellos me abrazaran. Sí, existe el calor y existe el amor del pueblo. Y seguí. Y a veces sentí que estar tan fuerte, tan suelta, que hablar tan segura y hasta alegre sin que vos estuvieras conmigo era como agraviarte. Pero no. Era un homenaje que te hacía. Aquí estoy, Néstor. Hago todo esto porque quiero mantener vivo tu recuerdo y si –por una de ésas– me ves te sientas orgullosa de mí.”



Se podrán decir muchas cosas. Pero la heroína de este triunfo electoral contundente es –ante todo– Cristina Fernández. A partir de la muerte de Néstor hizo una nueva y espectacular re-creación de sí misma. No le faltó fuerza para frenar a la CGT, fue una estadista brillante en el campo internacional, siguió su enfrentamiento con los medios que la agreden, que la insultan, condujo internamente todas sus fuerzas partidarias, le habló claramente a todo el país siempre que hizo falta, promulgó medidas sociales importantísimas, pronunció discursos impecables: con perfecta dicción, con voz clara, sin leer ni siquiera un miserable machete, demostró una inteligencia infinitamente superior a sus tristes rivales, y, para colmo, cada día se la vio más linda. (Créame, Presidenta: el país, a usted, la ama.) Un fenómeno que se refleja ahora –coherentemente– en las cifras electorales. ¿Fue por la muerte de Néstor? Miren, no hay futbolero que no lo sepa: equipo que se queda con diez jugadores gana el partido. Claro que a mí me gustaría que Néstor estuviera en la cancha. Pero la Huesuda, que decide quién sigue jugando y quién no, quién se queda en la cancha y quién se va a la ducha, a Néstor le mostró la roja. Qué vamos a hacer. Pero a partir de ahí, el equipo –con Cristina al frente, que se puso en seguida la cinta de capitana– remontó fenomenalmente y tuvo a los rivales en un arco hasta ganar por goleada. Ahora, lo que sigue. Y lo que sigue es tan arduo. Hay tantos intereses de tantos miserables por tocar que si no se sigue ganando por goleada, difícil. Pero que nadie se alarme: en el equipo nacional hay de todo. Delanteros, defensores, wines habilidosos, arqueros con reflejos electrizantes capaces de volar hasta la luna. Y un DT que se las sabe todas. Asómbrese: es mujer. Y los de la Selección la respetan tanto que le dicen Presidenta.

Hallazgos Argentinos (Por Eduardo Aliverti)


Con la contundencia de las urnas ratificada y extendida hasta límites impresionantes, la primera certeza es que debe festejarse semejante apoyo del pueblo a un proyecto que remó contracorriente. Sucedió algo inédito, de lo cual es probable que todavía no haya una conciencia cabal generalizada. Ni siquiera los opositores más acérrimos podrían negar que la apabullante victoria del Gobierno desmintió al manual del posibilismo.



Los Kirchner desobedecieron. No acordaron con el establishment punto por punto, retrajeron las relaciones carnales, articularon con sectores desplazados, reactivaron los juicios por el genocidio, impulsaron la reestatización del sistema jubilatorio y la ley de medios. Nada de todo eso formaba parte de lo esperable y el decurso electoral argentino era virgen en tal aspecto, si se lo mira desde cambios producidos hacia la izquierda. Por tanto, estamos ante un suceso histórico porque esas transformaciones acaban de ser respaldadas por segunda vez consecutiva. Una de las preguntas que se reimpone tras tamaña paliza es acerca de su componente profundo. ¿Cuánto tiene de soporte entusiasta y cuánto de que el mamarracho opositor no dejó opciones? Cualquier respuesta al respecto estará teñida de subjetividad; pero difícil equivocarse si, en lugar de adjudicar porcentajes terminantes a una y otra variante, se concede que hay de las dos cosas. Lo cierto es que, sean cuales fueren sus motivaciones, el voto aplastante es el que fue. Y con una participación notable. Este último detalle no debe ser pasado por alto. La concurrencia está en línea con la media histórica, pero luego de que las primarias clausuraran toda posibilidad de sorpresa se pensó en una apatía de asistencia. Todo lo contrario: la oposición abandonó, la gente no. Eso significa que no hay derecho opositor a ampararse en su ultradivisión, para justificar la extraordinaria elección de Cristina. Los deméritos propios forman parte de las virtudes ajenas. Ahí vamos en las líneas que siguen.



Hace unos días, quien esto firma charlaba, en forma circunstancial, con un alto referente del kirchnerismo. El punto obvio y monotemático, al comienzo del diálogo, fue el porcentaje que alcanzaría Cristina. ¿Más cerca del 50 largo o de arrimar al 60? Culminada alguna referencia, breve, en torno de la ligera inquietud que generan las profecías elementales (¿será cierto que vamos a ganar por robo semejante?), el hombre dijo: “La verdad es que ni (se) esperaba que pasáramos el 50 por ciento en las primarias. Ponele que calculábamos un 45; 47 como mucho”. Uno ya había escuchado eso en boca pública de Aníbal Fernández. “Pero, ¿por qué no lo esperaban?”, se permitió interpelar el firmante para insistir con su hipótesis de que la oposición jamás tuvo intenciones serias de ganar. Dejaron todo servido en bandeja no por impotencia, no por incapacidad individual. Se entregaron por haber asimilado que no pueden ofertar nada mejor, a la derecha de esta izquierda. “Lo que pasa es que mientras esta gente no se dé cuenta de que la corporación mediática les fija lo que tienen que hacer y decir, van al muere”, dijo el hombre del oficialismo. A esta altura del partido, cree el periodista, no es que no advierten que el dietario se los fija “la corpo” ni que no les sirve prosternarse frente a ella, a cambio de ganar centímetros y minutaje. Es que el kirchnerismo los corrió por izquierda eficaz. Les demostró que su capitalismo es mejor que el de ellos. Los dejó sin discurso, ni ganas. El único salvador de ropa volvió a ser Binner, protagonista de una gestión con buena fama y locatario de un gorilismo clasemediero que no encontró mejor refugio. Alrededor de un 15/17 por ciento de los votos para el santafesino no es moco de pavo si se toma nota de que arrancó en carácter de perfecto desconocido, por fuera de su distrito. Pero, de momento, no expresa más que el haberle puesto fichas a una figura con imagen de honestidad, como para licuarse la conciencia culposa de saber que a este país sólo puede gobernarlo el peronismo. O el kirchnerismo como su etapa superadora, aunque nunca prescindiendo de sus aparatos todavía vigentes. Puede decírselo de otra forma: sólo el peronismo tiene vocación de poder. Lo demás, ya se sabe, está constituido por comentaristas que hablan de abstracciones.



La ventaja que sacó ayer el Gobierno trae esa excelente noticia de una gestión respaldada por las urnas, en cantidad y calidad, como nunca se vio. Es una ventaja de sentido mucho más grande que la del Perón retornado del ’73. Porque aquello se asentaba en expectativas míticas y esto, en realidad concreta. Y porque significa respaldar una administración al cabo de 8 años. Los números de este domingo eximirían de mayores comentarios, pero lo cualitativo obliga a repasar cómo se constituyó la cantidad. Fue contra viento y marea. Fue contra todas las recetas que quiso imponer la derecha. Fue contra el pliego de condiciones que el diario La Nación puso blanco sobre negro a horas de asumido Kirchner, en 2003. Fue contra la bestialidad destituyente de los campestres vencedores de 2008, que en agosto y ayer votaron al oficialismo porque las náuseas que les da la yegua se rinden ante la prepotencia de una capacidad de mando que los manda, los ordena, los agenda. Que les demostró que pueden ganar un vagón de plata sin necesidad de cagarse en el resto así nomás. Fue contra que ningún gobierno es capaz de resistir cuatro tapas negativas de Clarín. Fue que una vez llegó un tipo y dijo: “No vengo a dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Y es que su pareja demostró igual cosa contra el mismo viento y marea que la sindicaba como una mera portadora de zapatos y carteras exclusivas. Ganó Cristina, por robo. Y es un dato enorme que lo haya hecho tras ocho años de recostarse en la confianza popular, incluso cuando le fue adversa. Versus Cobos, cadenas mediáticas privadas, fondos monetarios, ortodoxias fiscales y sus etcéteras.



Cuando parece que la distancia descomunal lograda por la Presidenta no deja espacio para análisis mayores, paradójicamente el capítulo que se abre es apasionante a dos puntas. De la oposición sólo sobrevive Binner, con una alianza que ante todo semeja a un rejuntado complejo, testimonial, cuyo perfil socialdemócrata moderado tiene la “infiltración” de un peronismo resentido vaya a saberse por qué (ni tampoco importa mucho que digamos). Hay quienes se tientan mentando a Binner como el líder “natural” del espacio opositor, pero en este caso las matemáticas secas no serían buenas amigas de la profundidad analítica. Al margen de que el santafesino es el peor segundo de la historia, ¿cómo podrían “integrársele” los votos del Padrino y del pretendiente a Steve Jobs de San Luis? Hasta los del hijo de Alfonsín, sobrevivientes-núcleo duro del radicalismo tradicional, no son inmediatamente asimilables a un liderazgo extrapartidario. Es claro que despunta Macri, con la salvedad de que crecer a nivel nacional requiere de trabajo a tiempo completo y no es chicana. Podría ponerle todo el cuerpo a construir la alternativa explícita de la derecha. Pero para eso hace falta una convicción que le queda arriba de su creatividad y, encima, necesita fuertes personalidades acompañantes que ayer resultaron demolidas sin reemplazo a la vista.



Con ese panorama en la vereda de enfrente, la revalidación del liderazgo cristinista y del kirchnerismo como única opción conductiva del país vienen de la mano con la seguridad de que todo lo que vaya a suceder será por lo que ocurra dentro de la esfera oficial. En lo estrictamente “político”, los K disponen de una integración vertical que se asienta en el comando de una mujer excepcional. Y la pregunta es hasta qué punto abrirán la mano para el surgimiento de nuevos cuadros, capaces de sostener la mística y de mostrarse como el recambio que asegure el proyecto inclusivo. Esto viene a cuento de que, tal vez, las probabilidades de que este modelo se clausure por derecha, a largo plazo, provienen desde dentro del propio peronismo. Hoy suena poco menos a extravagancia; mañana no es descartable por obra de que afuera quedó la nada, y hace rato. Pero, ¿cómo es que podría pasar eso en medio de esta demostración de algarabía o aceptación populares, traducida en cifras arrolladoras? Hay varios factores: desgaste en el ejercicio del poder; un mundo de crisis financiera que se presenta más hostil que amigable, excepto por el precio de las materias primas; las tensiones de la sucesión; los riesgos de que avanzar en la profundización del modelo supongan enfrentamientos neo-125, y la muñeca y el coraje que se necesitarán para sortearlos.



Pero está bien. Ya habrá tiempo de preocuparse por eso. Ahora hay que gozar de la condición necesaria, que es un pueblo feliz y tan festejante como la Plaza reveló anoche. Esa fuerza permite diagnosticar que basta con mantenerla para que nada sea imposible. La secuencia de votos a Presidente, desde 2003, en porcentajes, es 22, 45, 50 y más de un 50 largo, al momento de escribirse esta nota. Convengamos: Cristina reelecta con estas cifras, un socialista segundo y la izquierda clasista evitando el último lugar, es una particularidad argentina. Con estos números es inverosímil que haya lugar para quebrarse. Que así sea.

lunes, 10 de octubre de 2011

Tonolec - La tierra llama (Por Guadalupe Treibel)

Multidisciplinaria y étnica, Charo Bogarín es la voz del dúo dinámico Tonolec que, entre fusión de electrónica y canto originario, lanza disco nuevo y reafirma la necesidad de volver a las raíces.

 Con los ojos grandes y la voz partida, Charo Bogarín relata la historia de los tiempos, entre lenguas autóctonas y mundo occidental. Desde la canción, su arte devuelve a la tradición originaria lo verde y celeste, lo orgánico. Y, como aire puro, la propuesta toma –ahora– forma de oración: Plegaria del Arbol Negro es el título del segundo disco de su banda, Tonolec, donde –junto a Diego Pérez– fusiona música electrónica y canción toba. Mezclar para conservar lo étnico, el lenguaje qom.

Desde la propia denominación, el dúo evoca un ave del monte chaqueño que con el canto hipnotiza a sus presas. Y, para llevar el proyecto adelante, se valió de una “banda de zorzales”, el coro institucionalizado Chelaalapi, de Resistencia Chaco, de cuyos adultos tomaron canciones y costumbres. Eso, desde 2002, y como parte de la intentona nacional. Explica Charo: “Desde 2000 llegó la vertiente ideológica de la new age, donde lo étnico estaba presente, pero desde la visión europeizante. Entonces surgió el emergente social artístico de volver a las raíces, buscar más hondo... Estamos tan intoxicados que hay una necesidad de volver a la cédula de madre”.



Su primer (y homónimo) larga duración fue bien recibido dentro y fuera de las fronteras locales. Y, con un sonido más consolidado, el segundo inaugura 12 temas, cantados mayoritariamente en lengua toba. “El nuevo material es más maduro, más afianzado. Lleva hacia las raíces de la música indígena y coquetea con el folklore”, advierte la pata femenina de Tonolec.



Mientras, entre dibujos rupestres, el arte del disco evoca cierta intención que Charo reconoce: el cuento infantil para adultos, que también pudiera decodificar un pequeño. A cargo del director artístico Carlos Coccia, el clima remite a Tim Burton. “Este disco, a diferencia del otro, tiene tonos más arriba, canciones infantiles, oscuridad y densidad”, asegura la mujer, entre colores.



Inicialmente, ¿cómo fue el abordaje de la música toba?

–En 2001, con Diego (Pérez) teníamos una banda llamada Laboratorio Wab, con una particular manera de componer: a distancia. Ganamos un concurso de la señal MTV para editar un disco producido por Santaolalla (que no prosperó por el cimbronazo de la inflación y la crisis) y viajar. Estando afuera tuvimos una crisis personal porque nos cayó la responsabilidad de mostrar la propia cultura y nuestra música no reflejaba eso. Así emprendimos lo que queríamos hacer: cruzar la música originaria, los ritmos nuestros. Era una invitación a compartir una ceremonia...



¿Buscaron conservar lo religioso y espiritual de este tipo de canción?

–Totalmente. Para ellos, en los cantos, rituales, rondas de danza y canto, el valor sagrado continúa presente. Hay un vínculo con la naturaleza. Nosotros nos sentimos atraídos por esa energía, por esa forma de trabajo. ¡Tal es así que estuvimos tres años hasta grabar el primer disco! Y no sabíamos cómo iba a ser el segundo disco. Incluso pensamos que podríamos abarcar la comunidad guaraní, pero finalmente comprendimos que todavía no habíamos terminado con la cultura toba. No es solamente cantar en lengua autóctona y que Diego lance las bases: hay que lograr que la electrónica y la música toba se incluyan sin bastardearse, que sean un nuevo ser.



Pero, ¿no descartan trabajar con otros grupos originarios?

–Tenemos la particularidad de nunca limitarnos. Siempre decimos que estamos empezando, aunque éste sea nuestro segundo disco. Lo guaraní está muy presente y en algún momento va a salir, sin dudas. Para eso me estoy preparando. Cuando sea el momento, ¡nos enteraremos todos!



Irónicamente, desde su mirada, la fusión de géneros funcionaría como una forma de conservar la cultura originaria.

–Sí, por supuesto. Es una manera de conservar una cultura viva. Ellos, como tobas, se mantienen fuertes por su capacidad de adaptación a los tiempos que corren. Y el lenguaje nunca lo perdieron. Sin embargo, como músicos, se niegan en poner en papel o en registrar cualquier partitura. Dicen que la música les pertenece a todos.



Has mencionado que no buscan izar la bandera de pueblo oprimido.

–Abordamos la música toba desde el orgullo de ser originario, de tener ese color de piel, esa forma de expresión, ese arte divino, las canciones. En lo musical, encontré en los cantos indígenas registros vocales que no encontraba en el rock nacional y me identifican. De todas formas, inconscientemente se puede generar conciencia sobre el respeto a lo natural, a los tiempos, al silencio.



Son sonidos muy particulares. ¿Cómo trabajas la voz?

–¡Por ósmosis! De escuchar el tono, la forma de emitir el sonido particular, gutural, con esa forma quebrada. Con Diego, cada uno tiene su lugar y su energía. Yo me manejo con la intuición; él tiene aprendizaje de carrera. Nos equilibramos: uno transmite la fuerza de la tierra y el otro, una energía contenedora y contenida. Cuando recién empezábamos, la gente de la comunidad toba miraba sorprendida y las más ancianas se reían. Les resultaba extraño escucharme cantar porque, si bien no parezco occidental y tengo rasgos indígenas marcados, no dejo de ser alguien que viene de afuera.



¿Cuál es tu ascendencia indígena?

–Soy tataranieta del Cacique Guaraní Guayraré. Nací en Clorinda, Formosa, y viví los primeros cinco años de mi vida ahí. Por la circunstancia de que mi papá fue desaparecido en el ‘76, con mi mamá y mi hermana nos mudamos a Resistencia. Mi padre es uno de los no identificados. Era congresal, del peronismo de las ligas agrarias. Mi mamá, que era maestra de frontera (y después se hizo ingeniera en Sistemas), lo ayudaba y enseñaba a las mujeres a coser a máquina. No fue sencillo para mi madre criarnos y hacerse cargo de nuestra educación, como tampoco fue fácil para mí ser madre soltera. Mi hija pasó un poco mi misma historia; su padre falleció cuando ella era pequeñita y nos mudamos a Buenos Aires a sus siete años. Somos un matriarcado fuerte. ¿Cómo no vamos a ser así si toda nuestra vida tuvimos que salir adelante solas?



Tu carrera está marcada por un interés interdisciplinario: canto, composición, baile...

–En realidad, yo estudié para ser bailarina clásica. Jamás imaginé que iba a dedicarme al canto. ¡Sólo quería estar con el tutú de cisne! Me recibí de maestra y dejé las zapatillas de punta. Decidí ser periodista y trabajé seis años escribiendo en un periódico de Resistencia, donde hacía de todo: política, cultura... Después terminé cantando. Y ahora estoy por filmar Paco, una película de Diego Rafecas –director de Un Buda–, donde mi personaje es de la villa y seguramente aparezca cantando. Va a ser el catalizador de todo lo que ocurra en la historia, la chica de encanto que enamore al protagonista (Tomás Fonzi) y lo introduzca en el tema del paco. Como una flor de loto en medio del fango.

Toro de Picasso

jueves, 6 de octubre de 2011

Dramáticos placeres: el chile mexicano (Por Juan Villoro)

Un breve texto incluido en “Safari accidental”, un volumen de crónicas y ensayos inédito en la Argentina, donde el autor de “Los culpables” reflexiona sobre el curioso culto mexicano al chile y la singular manía de sus connacionales de comer cosas picantes.


Charles de Gaulle se quejaba de lo difícil que era gobernar una nación con más de 300 tipos de quesos. Lo mismo puede decirse de México y sus chiles. El único rasgo común de esta diversidad es el siguiente: cuando le preguntas a un mexicano si algo pica, te dice que no. No conozco al mesero capaz de advertirle al comensal que la boca se le va a incendiar. Se considera traición a la patria reconocer la misión esencial de un chile de árbol o chipotle, que consiste en sacar intensas gotas de sudor de la coronilla del afectado. “Yo soy como el chile verde, picante pero sabroso”, dice una de las más extravagantes letras de la canción ranchera. En la dramática nación de Jorge Negrete, lo picante es sabroso.



Aunque algunas variantes de lo picoso perforan el duodeno, cuando hablamos de chile, preferimos enunciar sus contribuciones nutritivas: tiene mucha vitamina C. Luego agregamos que en algo se parece a nuestros políticos: cada vez se le descubren más propiedades.



No todos los chiles que llevamos a nuestras tortillas son oriundos de México. El más picante de la república lleva el nombre de habanero. Se trata de un apéndice furioso y amarillo que llegó de Java en el Galeón de Manila y se convirtió en condimento decisivo de la cocina yucateca. En un principio se le decía “javanero”, pero como en Mérida las cosas buenas vienen de La Habana, adoptó un nombre más seductor. Sus semillas queman la lengua como pólvora encendida.



La cultura del chile está unida a la escatología, y el habanero es uno de sus pocos exponentes que “no quema dos veces”. Cuesta trabajo hablar con estilo de estas cuestiones, pero la vida en compañía del chile está acompañada de toda clase de aventuras gastrointestinales, a tal grado que hemos hecho de la diarrea una forma del patriotismo. Cuando el indigesto visitante pasa sus vacaciones en el excusado, decimos con vindicativo orgullo que fue víctima de la “revancha de Moctezuma”. En otras palabras: nos conquistaron pero hemos encontrado una manera rencorosa de entrar en las entrañas de los extranjeros.



Hacer algo “a valor mexicano” significa hacerlo con muchas molestias y ninguna racionalidad. El principal rasgo de este masoquista sentido del honor consiste en comer chile a granel. Cuando estamos en el extranjero y nos ofrecen un ají de la India o Pakistán, le entramos con fe, sin probar la fuerza del adversario con la punta de la lengua. En ese momento de arrebatadora definición nacional, confundimos las miradas de los testigos con la admiración e incluso la excitación erótica. En su novela Ciudades desiertas, José Agustín hace que un mexicano con más complejos que Huitzilopochtli cene con un polaco que se ha acostado con su mujer y decida superarlo comiendo chile. Lo único que logra es una indigestión digna del infierno azteca. La escena captura el sentido de la hombría inherente a la deliciosa exageración de comer picante.



Por su forma y encendido temperamento, el chile representa en el argot vernáculo al sexo masculino. Lo interesante de esta mezcla de erotismo y gastronomía es que revierte las condiciones de la supremaciía sexual. A diferencia de lo que sucede con Godzilla o el cine porno, aquí el tamaño no importa. Lo fundamental es el contenido. “Chiquito pero picoso”, decimos para elogiar a alguien débil que se sale con la suya en forma improbable. En un ámbito donde los adolescentes usan la cinta métrica con más constancia que los sastres para medir su dotación fálica, los chiles ofrecen una cultura alterna en la que se puede triunfar con menos envoltura. La quintaesencia del picor nunca se encuentra en los chiles voluminosos, que sólo mejoran rellenos de queso o carne molida. El extracto esencial y arrebatador proviene de los ejemplares mínimos que concentran sus detonaciones.

Los muy variados matices que el ardor adquiere en nuestra cocina, llevaron a Italo Calvino a compararla con la estética barroca: “Así como el barroco colonial no ponía límites a la profusión de los ornamentos y al lujo, por lo cual la presencia de Dios era identificada en un delirio minuciosamente calculado de sensaciones, así la quemadura de las más de cien variedades indígenas de pimientos sabiamente escogidos para cada plato abría las perspectivas del éxtasis flamígero”.



Calvino recuerda la contigüidad de las palabras “sabor” y “saber”, y decide indagar el pasado mexicano a través de los mensajes herméticos que se conservan en las salsas, picantes comunicados de un tiempo que se disuelve en el mito y perdura en claves rotas y misteriosos sobreentendidos. Una de las más provocadoras y acaso irrefutables conclusiones es que el turbador efecto de nuestros guisos tiene su inquietante origen en la antropofagia. En Oaxaca, el autor de Bajo el sol jaguar degustó viandas preparadas con recetas de monjas que quizá buscaban un afrodisíaco absoluto –no el estímulo para el sexo que no podían practicar, sino la quemadura perfecta en sustitución del sexo–-; de ahí, su cadena de suposiciones pasó a una escala superior, la relación con lo sagrado: la cocina como comunión. La mente occidental puede desandar el camino hasta las monjas de clausura, las criadas que les ayudaban a desplumar las gallinas, el pacto sensual que establecían con los sacerdotes que se quemaban la lengua con sus hirvientes artificios. Más arduo es volver a los primeros usuarios del picante, los indios que adobaban iguanas y armadillos. En la alborada de la historia mexicana, el rito dependía de la carnicería, y quizá también del arte de sazonar al prójimo. ¿Qué sucedía con las víctimas de los sacrificios humanos después de las ceremonias? Las vísceras eran ofrecidas a los buitres para que las llevaran al cielo y saciaran el apetito de los dioses, y los corazones eran guardados en un tzompantli, antecedente religioso del tupperware. ¿Qué pasaba con el resto de ese cuerpo que ya era sagrado? En la Colonia, los evangelizadores no tuvieron dificultad en imponer la comunión porque en numerosos ritos prehispánicos se comían figuras que representaban dioses o hijos de dioses. Calvino se pregunta si los aztecas no habrán incurrido en un consumo más literal de los cuerpos divinizados en el rito. Desde un punto de vista religioso, la carne sacrificial significaba una impecable merienda. Para vencer el prejuicio de comerse un vecino, nada resultaba más práctico que hundir sus filetes en salsa verde, sustancia que impide distinguir la carne de un hermano de la de una gallina.



Pero hay una hipótesis más inquietante: es posible que el sugerente picor del chile sirviera no para ocultar, sino para resaltar el gusto de aquella innombrable materia prima. En tono de reveladores vacilaciones, escribe Calvino: “Tal vez aquel sabor asomaba de todos modos... aun en medio de otros sabores... Tal vez no se podía, no se debía esconderlo... Si no, era como no comer lo que se comía... Tal vez los otros sabores tenían la función de exaltar aquel sabor, de darle un fondo digno, de honrarlo...”



Si la supremacía del chile encierra un pasado de antropofagia, no hemos encontrado mejor remedio que superarlo que comer más chile. Se trata de una ocupación full-time. Ningún rincón del día es ajeno a las posibilidades del picante, de los huevos rancheros en el desayuno a los postres rociados de polvillo rojo en la cena, pasando por los cacahuates enchilados en el aperitivo del mediodía.



Este integrismo sólo se puede inculcar en la infancia, a través de golosinas agri-picosas. La imaginación popular ha llevado a creaciones tan sublimes como el Pelón Pelo Rico, muñeco al que se le presiona un conducto para que le crezca una melena de tamarindo con chile. Esta pedagogía del ardor avanza hasta la graduación en la que el discípulo ya no sabe si le gusta lo que le pica o le pica lo que le gusta.



La cocina mexicana es lo que ocurre entre la constancia del maíz y la multiplicación de los picantes. Sus aventuras más extremas nos devuelven siempre al punto de partida. En el centro de la ciudad de México, la Fonda Don Chon preserva la cocina prehispánica y al mismo tiempo especula acerca de la ruta que habrían tenido los sabores mexicanos en caso de haber desviado el rumbo. Una de sus más célebres especialidades, la tortilla de crisantemo con salsa de mango coronada de angulas, representa un curioso ejercicio antropológico. Un país con tantas frutas y flores como México repudió esas posibilidades, a pesar de que nunca le ha hecho el feo a lo extraño, según demuestra nuestra sostenida capacidad de comer insectos. La tortilla de crisantemo de Don Chon revela que desviar el camino de los apetitos resulta interesante porque nos permite anhelar de nuevo las habituales tortillas de maíz. Nuestro paladar no se rige por el síndrome de Marco Polo, sino por el de Ulises.



El filósofo Ludwig Feuerbach se sirvió de un juego de palabras en alemán para decir: Der Mensch ist war er isst (el hombre es lo que come). Si damos crédito a este esencialismo, podemos deducir que la identidad del mexicano es siempre provisional: está demasiado enchilado para concentrarse. Su “ser en sí” representa una contradicción viva. En la cultura del picante, el placer y el castigo son términos equivalentes: “¡Está sabrosísimo!”, dice el doliente a quien el chile le saca lagrimones. No es casual que un país donde el triunfo se parece tanto a la derrota haya encontrado una paradójica forma de disfrutar mientras sufre. Estamos, a fin de cuentas, en la nación donde los mariachis interrumpen sus canciones cuando llega el vendedor de toques eléctricos y los contertulios se toman de las manos para compartir descargas. La dicha mexicana será dramática o no será.



Nuestro plural uso del chile sugiere que deberíamos estar muertos o por lo menos tan despellejados como el dios Xipe-Totec, señor de la Renovación. Con todo, algo parece indicar que tenemos la dieta que nos conviene. Tal vez los numerosos chiles se neutralizan entre sí (la salsa de mole incluye tantas variedades de picante que la síntesis final no recuerda a ninguna en particular). Es posible que los belicosos chiles se combatan unos a otros como los incansables y paranoicos dioses del panteón azteca. Aunque vivimos para cortejar la muerte, nos pasa como a los suicidas que se toman el botiquín entero y se salvan porque los somníferos son anulados por los estimulantes. En otras palabras: sobrevivimos porque recurrimos a demasiadas formas contradictorias de hacernos daño.