domingo, 11 de septiembre de 2011

Cátedra de periodismo

Durante su participación, esta semana, en el programa 6,7,8, el destacado periodista francés director de Le Mode Diplomatique y su colega argentino conductor del ciclo Marca de Radio, reflexionaron sobre el rol de los medios masivos de comunicación y sobre cómo se constituyeron en un factor determinante de poder que influye en la clase dirigente. Desde su aguda mirada, analizaron el tratamiento de la información en la actualidad y el uso de las nuevas tecnologías. El caso Murdock, Wikileaks. Imperdible. MEDIOS HEGEMÓNICOS Y LA CLASE POLÍTICA OPOSITORA IGNACIO RAMONET: Desde hace algunos años, la prensa dominante ha asumido en muchos países la función militante de ser el argumento principal para organizar a la sociedad, ya sea en la oposición o en el poder. Es decir: en países donde se estima que los gobiernos llevan a cabo una política responsable con respecto a las aspiraciones populares, en ese caso, los medios dominantes –prensa, radio, televisión, confundidos– se asumen efectivamente como oposición más política que la propia oposición política que pueda estar en el Congreso. Es una de las dimensiones de la globalización. La globalización hace que los actores principales no sean los dirigentes políticos, sean los grupos económicos y financieros dominantes. Por consiguiente, la defensa de la lógica de la mundialización la asumen los grupos que son los actores dominantes de la globalización, cuyo objetivo es de convencer al conjunto de la sociedad que la globalización es buena para todo el mundo. El objetivo principal de los medios de comunicación es domesticar a la sociedad. Siempre. Y en particular, en este caso, en el marco de la globalización, se trata de convencer a la población aunque sufra con lo que está ocurriendo con la globalización. Estamos viendo en Europa en estos momentos, en muchos países, un gran sufrimiento social, que se expresa por el movimiento de los indignados que va más allá de Europa. En el caso de Israel, por ejemplo para no hablar de Europa, es muy interesante: es un país que tiene una tasa de crecimiento muy importante, pero una lógica neoliberal muy fuerte, un integrismo neoliberal, y las víctimas son las nuevas generaciones que no tienen futuro y las clases medias que se ven amenazadas con un desclasamiento. Aunque el país tenga crecimiento, los ciudadanos no se aprovechan de este crecimiento. De ahí, la protesta. Y el papel de los medios dominantes es el de decir “no, esto es lo mejor que se puede hacer y deben ser felices así”. Aunque en la vida cotidiana la gente entiende bien que no puede ser feliz. Hay muchos testimonios en Israel –para no hablar de países europeos como Grecia o España, donde las condiciones económicas son difíciles y donde no hay casi crecimiento– pero aún cuando hay crecimiento como en Israel, la gente dice trabajamos, tenemos sueldos, tenemos profesiones de cierto nivel, y a pesar de ello, nos cuesta llegar a fin de mes. EDUARDO ALIVERTI: Yo quiero marcar una no diferenciación, porque acuerdo absolutamente, pero sí una puntualización. Me parece que la diferencia del periodismo argentino con su rol opositor en los grandes medios, con los medios de los países centrales es la manera desembozada de plantear su pertenencia de poder. Si tomamos el caso de España, más allá de la abdicación casi editorial que se produjo en el país con el título FIN DE CICLO hace poco, en función de la situación que vive Zapatero. Todos sabemos que el país ha jugado para el PSOE, casi hasta que fue constitutivo del Pacto de la Moncloa en su momento, y que el PP estaba detrás del Diario El Mundo, y hasta electoralmente son públicos los posicionamientos de The New York Times, del Washington Post, del Observatore romano, de La República, etcétera. Es público que juegan un rol ideológico y político. Está claro. No engañan en ese sentido. Distinto es si pasamos a hablar de cuál es la claridad de la conciencia social. No tengo un concientómetro. La percepción popular es en torno de que son como corporaciones, pero está claro cuál es su lugar político. Lo que ha estallado en la Argentina es el disfraz del periodismo independiente. Clarín y La Nación no pueden ya mostrar que juegan desde un a-lugar, desde un no-lugar. Esta es la diferencia que abrió la etapa nacida en 2003 y particularmente desde y con el conflicto del campo. COMBATIENDO AL POPULISMO IGNACIO RAMONET: El concepto de populismo no está bien definido. Cuando se usa esencialmente se quiere acusar con el uso de ese concepto. En realidad, se trata de resistir a una lógica democrática que hace que quizá, en algunos países por primera vez, la ciudadanía ha elegido programas y equipos para llevar a cabo una política que sea más redistributiva. Es una vieja aspiración de muchos ciudadanos de América Latina. El hecho de que haya legitimidad para llevar a cabo esa redistribución, esa justicia social, a algunos que históricamente se han considerado como propietarios del país, les parece un escándalo. A partir de ahí, tratan de encontrar argumentos que a veces no encuentran. En algunos casos, pienso sobre todo en Venezuela a principios del año 2000, cuando la oposición prácticamente desapareció desde el punto de vista electoral, vimos cómo los grandes medios tradicionales que pertenecían a los dueños del país, y no es una casualidad que los propietarios materiales del país fueran propietarios también del aparato ideológico mediático del país, en ese caso, los medios asumieron textualmente la función de oposición al gobierno. Sin disimulo, porque el golpe de Estado de 2002 lo conducen los medios de comunicación. Ya había existido el caso de El Mercurio en 1973 en Chile, pero es más evidente ahora porque en el ’73 no existía el fenómeno de la globalización que ahora sí. Se crea una solidaridad mediática internacional, y hemos visto la intervención de la SIP y su rol. Porque la SIP se presenta como portavoz del periodismo, pero la SIP no lo es. Es portavoz de los propietarios de prensa. Hay una gran diferencia. La prensa la hacen los periodistas, y los propietarios no forzosamente expresan el interés y la idea de los periodistas. Los propietarios tienen intereses económicos de los propietarios. La SIP ha usurpado esa función y habla en nombre de la libertad de prensa, pero en realidad no habla en nombre de la libertad de prensa. Habla en nombre de la libertad de empresa. Y confunden libertad de empresa con libertad de prensa, y hacen una especie de juego de magia de circo, y mientras en realidad hablan de libertad de empresa, en sus medios de habla de libertad de prensa. Y esto tiene un efecto. Yo creo que todo ciudadano democrático está a favor de la libertad de prensa. Nadie está en contra. EDUARDO ALIVERTI: ¿No notás esta diferencia de pornografía, si se quiere, entre los medios de los países centrales, e inclusive en el caso de Venezuela, con relación a la actitud de los medios de la oposición en la Argentina? Yo, y creo que vos tampoco, jamás vi algo similar a lo que ocurre en Venezuela con los medios de la oposición. Hemos escuchado en Venezuela boletines informativos convocando al magnicidio. No hay espacio para disfrazarte de periodismo independiente. Y es literal. La actitud que inclusive han tenido algo aminorada ahora por el episodio de salud de Chávez. Me parece que hay una diferencia respecto de la persistencia de Clarín y La Nación y no sólo de ellos –no los vamos a usar como única cabeza de turco– en relación a cómo ellos se plantan a propósito de que no son medios de la oposición. El fallido de Obarrio, en el programa Palabras más, palabras menos es maravilloso. El tipo se le escapó: “qué nos quieren impedir publicar lo que señala un medio de la oposición”. Ese es el elemento cualitativo que distingue. No sé cuánto tiempo llevará hasta que haya una posición más sincera, si es que la va a haber, en el caso de los medios en la Argentina, porque me parece que no tienen retorno de ello. Uno puede conocer, dentro del ambiente, la situación revulsiva que se vive en esos medios de la oposición, y particularmente en uno de ellos, con una mitad de la biblioteca interna que puja por decir señores se ha expresado a la ciudadanía: estamos trabajando en una línea que no es claramente aquella que coincide con los intereses populares, con lo que la gente quiere, y hay otra mitad que sigue diciendo ya estamos en baile, sigamos bailando. Esto se escucha dentro de ciertas corporaciones de prensa. Va a llevar mucho tiempo para que esto se revierta, y no sé si se revertirá. PERIODISTAS Y EL PERIODISMO IGNACIO RAMONET: Primero hay que decir que un periódico no funciona de forma democrática. Un periódico funciona de manera muy jerarquizada, como puede funcionar un navío, por ejemplo, con capitán, oficiales y marineros. Y aunque se esté en un país democrático, en el interior de un navío se respeta una jerarquía. La responsabilidad está siempre compartida. Por ejemplo, en un periódico, el periodista autor de la nota no es forzosamente el responsable del título. El título, lo establece la jerarquía. El periodista tampoco es responsable del espacio que ocupará su artículo. Lo definirá la jerarquía, en qué página, con cuánto espacio. Un periodista puede ser muy independiente, tener su propia línea, pero la jerarquía siempre puede controlarlo en cierta medida, e inversamente. No puede controlarlo totalmente y el periodista podrá siempre expresarse. Visto desde el exterior, se pueden simplificar mucho las cosas, y a veces es mucho más complejo de lo que parece. En El País, las notas que vienen sobre Cuba, con el tema de ruptura. El tema de Cuba está para romper, para que no haya unidad y no haya debate. Si observamos El País, el contenido de las notas es relativamente correcto, con respecto a la realidad cubana. En este momento, el autor de esas notas, el corresponsal de El País acaba de ser cesado por el gobierno cubano, pero en mi opinión sus notas son correctas. En cambio, si se las analiza y se ven los títulos de esas notas, verá cómo son malintencionados, radicalmente hostiles a Cuba. Se puede ver la diferencia entre un título y el contenido de una nota. Y ahí, la jerarquía del periódico puede forzar mucho más de lo que parece. Por eso, los títulos a veces son mucho más testimoniales de la ideología de un diario, que el propio contenido de la información, que puede ser mucho más sutil. EDUARDO ALIVERTI: Retomemos tema títulos-contenidos. Coincido en que los títulos de un diario son los que reflejan su inclinación, pero merece algún párrafo –y traje un ejemplo indicativo– de qué pasa cuando esto nace de la redacción de un periodista y no de un cable. En Clarín de ayer, página 21, titulan “El PT brasileño pone un freno a su plan de regulación de los medios”. Sin embargo, el segundo párrafo del cuerpo central de la noticia extractada de cables de las agencias EFE, ANSA y DPA, es “El PT anunció que lanzará una campaña para aprobar en el Parlamento una nueva Ley de Medios con el fin de evitar monopolios y permitir la democratización de la información.” En este caso se trata de extracción de cables de agencias alemanas, italianas y españolas. Qué pasa, que seguramente será el caso del colega de La Nación, cuando vos escribís y te titulan de una manera contraria no ya a la letra sino al espíritu de lo que señalaste. Ahí creo que debería debatirse a propósito de un manual universal de estilo –aquello relacionado con el Caso Candela–, derecho de conciencia del periodista, todos debates que en Argentina están muy verdes... IGNACIO RAMONET: Estamos viviendo quizá la mayor crisis de identidad de los periodistas y del periodismo. A la pregunta ¿qué es un periodista hoy? No sabemos muy bien qué contestar porque por ejemplo la persona que tiene su blog, ya es un periodista. O la persona que está completando la información que se está dando porque está en el lugar en el sitio digital de un diario, ya es periodista. La persona que por su formación académica, que es experto en radioactividad por ejemplo, puede dar una lectura mucho más precisa de lo que ocurre en Fukushima que el propio enviado especial del periódico, que sólo es periodista y no tiene información de lo que es la radioactividad, cómo se extiende, sino que reproduce la información poca y escasa y tergiversada que está dando el gobierno japonés. Hoy vemos que el testigo que está en Trípoli, que envía su foto, su video de lo que está viendo, también es periodista. Entonces, si todo el mundo es periodista, ¿qué es un periodista? Si todo el mundo hace periodismo y hoy los medios ligeros de los que disponemos –computadora, teléfono, la tableta táctil– nos permite intervenir. El periodismo ha perdido al periodista, ha perdido el monopolio de la información. Antes, una de las profesiones que existían en la oferta de profesiones de una sociedad, había periodistas que eran los encargados de intermediar entre el hecho y la narración del hecho con respecto a la sociedad. Hoy, esa intermediación, la hacen muchas personas. Esto significa que van a desaparecer los periodistas? No. Al contrario. Si todo el mundo es periodista, hay que analizar cómo se hace ese periodismo que hace todo el mundo. EDUARDO ALIVERTI: ¿La diferencia no estaría dada por la calidad profesional? ¿No es esa la distinción? Una cosa es que la mediación tecnológica haya convertido a todo el mundo en eventual relator de la mostranza de la realidad, pero el modo en que describe el hecho, cómo lo escribe, cómo inserta la información, qué valor le da a esa noticia, es propiedad de la calidad profesional. Y eso no desaparecerá. Si todo el mundo es periodista, los periodistas son los que se van a distinguir en términos profesionales. IGNACIO RAMONET: Murdoch demuestra que para construir semejante imperio tiene que haber una alianza de las 3 P: Periodismo, Políticos y Policía. Cuando hay complicidad entre estos tres –caso Murdoch- puede tener su imperio y puede intimidar a los políticos y a la sociedad. Y al mismo tiempo, en el mundo árabe ó en Chile, estos medios aislados que parecían pero que en realidad no podían oponerse a los grandes medios, con dictaduras importantes como en Egipto, con capacidad para anular y suspender Internet. Esos medios, cuando se unan…. Digo en el libro: por una parte tenemos la lógica del depredador solitario: Murdoch y su Imperio. Por otra parte, tenemos la estrategia del enjambre: muchas personas aisladas pero que se pueden juntar, y juntas tienen un poder colosal y han hecho caer a por lo menos dos dictaduras: Túnez y Egipto han caído de esa manera. Por consiguiente, hoy, los nuevos medios dan una capacidad que la sociedad antes no tenía. EL ENJAMBRE DE LA VERDAD IGNACIO RAMONET: La cuestión de la verdad es absolutamente complicada. Si hablamos de hechos, ya podemos aproximarnos más a lo que queremos decir. ¿Cuál es uno de los problemas estructurales de la información hoy? Es que la información como otras actividades, otros sectores, tiene una característica hoy: nos instala en un sentimiento de inseguridad, que es una gran característica de la sociedad contemporánea: la inseguridad de todos los tipos: patrimonial, personal, social, pero cuando hoy día un ciudadano recibe una información, no está seguro que esa información será confirmada mañana. A propósito de Libia ¡Cuántas veces nos han dicho el hijo de Khadafi ha sido detenido, etc. ¿Por qué funciona así? Hoy, una característica estructural de la información es que no es precisa, va demasiado rápido. Periodista es aquel que verifica una información, y garantiza al ciudadano que la información que le da ha sido verificada. Pero para verificarla, hace falta tiempo y estamos en un sistema en el que la urgencia es una dimensión consustancial de la información. La información hoy va a la velocidad de la luz, y por consiguiente el informador ya no es un perio-dista –porque un periodista es el analista de un período. Hoy, ya no disponemos de períodos. Hoy hay inmedialistas. Y los inmedialistas no pueden verificar, por eso mucha información que recibimos no está verificada. Estructuralmente hoy, la información se da en estado bruto, y los propios ciudadanos irán corrigiéndola, y al final, tendremos una buena información. Wikileaks, please IGNACIO RAMONET: ¿Qué significa WikyLeaks? Que a partir de ahora, la mayoría de los archivos están digitalizados. Por consiguiente, desmaterializados, pueden circular y ser difundidos muy rápidamente. Lo que WikyLeaks ha iniciado, y lo ha hecho con mucha eficacia, en particular con revelaciones de comportamiento del ejército norteamericano e Irak, y en Afganistán, significa que nosotros que pensábamos que el género más prestigioso del periodismo era el periodismo de investigación, en realidad no está funcionando, porque había millones de cosas que no sabíamos y conocimos por WikyLeaks. ¿Cómo empiezan las insurrecciones árabes? Principalmente por la divulgación de los cables de la Embajada en Túnez sobre la corrupción del presidente benalí. Todo el mundo sospechaba la corrupción, pero los cables la describen concretamente, y el conocimiento difundido y amplificado por las redes sociales sublevó a la población. WikiLeaks es un paso más en esta idea de que el periodismo está estallando hoy. Y si mañana por cualquier razón a WikiLeaks lo asfixian, surgirá otro. Ahora esto es natural en la sociedad digital. EDUARDO ALIVERTI: Coincido. Dicen que así como la ciencia no es neutra, la ciencia no es imparcial. Y los medios digitales tampoco son imparciales. Hay que estar prevenidos respecto de que la mediación tecnológica efectivamente impone un paradigma de velocidad muy difícil de controlar, lo cual no quiere decir que no puedan controlarlo. Respecto a si todos somos periodistas… con la mediación tecnológica podemos relatar más rápido que nunca. ¿Qué es el periodismo? “Aseguran que Cristina está bajo tratamiento psiquiátrico y de acuerdo a estudios recientes Néstor Kirchner…tal cosa”. El uso de la primera del plural sin después relevación de fuente alguna en el cuerpo de la nota. ¿Eso es el periodismo? Si de algo estoy seguro, es de que justamente eso no es. <

No hay comentarios: