miércoles, 29 de junio de 2011

Justicia en riesgo (Alicia Miller)




En medio de un año electoral, habrá también decisiones importantes para designar a jueces y fiscales.
No sorprende que la UCR rionegrina busque ubicar en cargos clave en el Poder Judicial a amigos del gobierno.
Gran parte de Río Negro se ve seriamente afectada por la emisión de cenizas del volcán Puyehue-cordón Caulle, lo que incrementará la demanda al Estado de atención de numerosas necesidades de sus pobladores y sus actividades económicas.

Para pesar de las personas perjudicadas, los tiempos de la política ya han puesto su brújula hacia los varios procesos electorales que vivirán la provincia, sus municipios y el país desde aquí hasta fin de año.

La multiplicidad de fenómenos políticos y la complejidad de la trama de denuncias, investigaciones y defensas que atiborran el escenario público requieren de una ciudadanía atenta y activa. Muchas serán las decisiones que se tomen este año que generarán efectos notables y duraderos en los que vendrán.

Uno de los ámbitos en que se tomarán resoluciones trascendentes es el Poder Judicial de Río Negro.

No es el más visible.

Sin las campañas y actos públicos de los poderes Ejecutivo y Legislativo –cuyas designaciones se definen por el voto popular–, en el Poder Judicial la política está igualmente presente.

Las designaciones se realizan por representación indirecta, generalmente a puertas cerradas y en pocas ocasiones se da cabida a impugnaciones u opiniones de la sociedad.

Pero las reuniones del Consejo de la Magistratura para cubrir los cargos vacantes o pendientes de creación tendrán mucho que ver con la calidad de las instituciones que los rionegrinos tendremos en los próximos años.

Lo mismo puede afirmarse de la renovación que se viene en los órganos de control del Estado provincial.

Unos y otros son verdaderas oportunidades para dotar al gobierno de la provincia de controles y contrapesos que contribuyan a aumentar la transparencia y el buen uso de los recursos públicos. Algo que tendría efectos sensibles en mejorar la calidad de los servicios que se prestan a los rionegrinos de toda zona y de cualquier condición social.

Siete meses pasaron desde que –en noviembre del año pasado– el juez del Superior Tribunal de Justicia Luis Lutz presentó su dimisión al cargo con la intención de jubilarse.

Por alguna razón difícil de comprender, el gobernador Miguel Saiz inicia recién ahora el proceso para reemplazar al magistrado. Justo cuando Anses se dispone a otorgarle el beneficio previsional.

Tan morosamente reaccionó el mandatario que el juez podría ver prorrogado su mandato incluso hasta el año próximo. Al menos, todos coinciden en que no serán los actuales consejeros de la Magistratura quienes resuelvan la cuestión sino los que asuman seguramente después de agosto.

Para mal de la calidad del servicio de justicia, la misma demora se advierte para cubrir una gran cantidad de cargos en las cuatro circunscripciones judiciales de la provincia, lo que dificulta operativamente la tramitación de causas, retrasa los plazos, aparta a los hechos investigados de su juez natural y diluye las responsabilidades al llevar expedientes de mano en mano.

El segundo semestre de este año estará, sin duda, dominado por los procesos de elección de cargos en los poderes Ejecutivo y Legislativo. Hoy se vota para elegir autoridades locales en cinco ciudades rionegrinas –Comallo, Pomona, Río Colorado, Valcheta y Villa Regina–; el 14 de agosto serán las primarias o internas abiertas y simultáneas para cargos nacionales; el 5 de setiembre se votarán autoridades locales en Bariloche; el 25 de setiembre se elegirán gobernador, vice y legisladores en Río Negro y autoridades locales en varias ciudades, entre las que están Viedma y Allen; el 23 de octubre se elegirán presidente y vice, diputados nacionales y autoridades municipales en varias ciudades, entre las cuales están Cipolletti y, tal vez, General Roca.

En ese trajín, la elección de jueces y fiscales corre el riesgo de pasar inadvertida para la ciudadanía. Y esto implica un riesgo severo para la calidad de esas designaciones.

El radicalismo rionegrino tiene una larga tradición de intervenciones escandalosas para designar a funcionarios judiciales afiliados a su partido, familiares de dirigentes, amigos o proclives a serlo. Por eso, no cuesta imaginar lo que estaría dispuesto a hacer en la actual circunstancia, cuando por primera vez en muchos años el justicialismo –el principal partido de oposición en la provincia– lo aventaja por varios puntos en las encuestas de intención de voto.

El de Miguel Saiz ostenta el triste récord de ser el gobierno que más funcionarios sospechados, denunciados y procesados tiene en la historia de la provincia, por lo cual su interés habitual en una Justicia dócil se ve agigantado ante lo que –estiman– bien puede ser el fin de un ciclo de 28 años en el poder.

La desvergüenza de un grupo dirigencial llegó en estos días a un punto extremo y fue revelada con la contundencia de una imagen: el candidato del radicalismo para cubrir el cargo de titular del Juzgado 4 de Viedma, Guillermo Bustamante, participó de una fiesta familiar y de amigos organizada por el legislador Daniel Sartor, quien es materia de investigación en ese organismo por su presunto enriquecimiento ilícito.

En una foto distribuida por legisladores PJ se lo observa riendo y abrazado con el legislador Adrián Torres, integrante de Consejo de la Magistratura que debe evaluar su designación. Y otra imagen muestra, en la misma fiesta, al entonces fiscal general del Poder Judicial, Edgar Nelson Echarren, renunciado días atrás.

Tal ausencia de decoro y de respeto por la ciudadanía sumó otro elemento para el asombro al conocerse que el Colegio de Abogados de Viedma –el mismo que había dado su aval a la designación de Echarren cuando estaba procesado por presunto peculado– resolvió en votación de 20 profesionales que sus consejeros respalden a Bustamante para el cargo de juez.

La degradación de los hábitos institucionales y el desprecio por la legalidad y las formas republicanas son, tal vez, la más triste consecuencia de la falta de renovación en la política.

El radicalismo rionegrino bien puede ser exhibido como el fracaso ruidoso de las reformas constitucionales que, en la antesala de los 90, habilitaron la posibilidad de la reelección en el Poder Ejecutivo, algo que vedaba la anterior carta magna provincial.

Sólo el recambio periódico de autoridades garantiza la saludable separación entre personas, partidos e instituciones.

Las deplorables consecuencias del continuismo están a la vista.

martes, 7 de diciembre de 2010

Almorzando con Videla (Mayo 1976)


MAYO DE 1976


Almorzando con Videla...



"Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar un país", dijo Jorge Luis Borges, y los periodistas de Casa de Gobierno se sonrieron: ya tenían un titulo para sus notas. El miércoles 19, Borges, Ernesto Sábato, Horacio Esteban Ratti (presidente de la Sociedad Argentina de Escritores) y Leonardo Castellani (un sacerdote que escribía) almorzaron durante mas de dos horas con el general Jorge Videla y con otro general, José Villarreal, secretario general de la Presidencia. Primero los contertulios bebieron whisky, jerez y jugo de frutas. Videla inició la conversación preguntándole a Borges sobre su viaje a los Estados Unidos y los resultados de su operación de ojos. Borges le contestó que estaba muy cansado por ese recorrido de cuatro meses y, sobre todo, por la comida americana. En cuanto a su vista, intentó una demostración: señaló dónde estaba el perchero, dónde una silla, dónde un cuadro. Y enseguida le dio un vahído, estuvo a punto de caerse y lo atajaron Videla y Ratti. Cuando se recuperó, todos pasaron al comedor privado. "El desarrollo de la cultura es fundamental para el desarrollo de una Nación", dijo Videla varias veces, y los demás asentían.





A la derecha del presidente estaba el padre Castellani. A la izquierda, Ernesto Sábato. Enfrente Borges. Y a sus lados Ratti y el general Villarreal . Un mozo les servía un menú que la prensa calificó como "sobrio": budín de verduras con salsa blanca, ravioles y ensalada de frutas con crema o dulce de leche, con vino tinto Bianchi 1887 y San Felipe blanco. Videla, dijeron después los escritores, se dedicó a escuchar y les repitió varias veces que para él era un honor compartir esa mesa con tan importantes personajes. - Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, culturales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación. Hubo un altísimo grado de comprensión y de respeto mutuo, y en ningún momento la conversación descendió a la polémica literaria e ideológica y tampoco caímos en el pecado de caer en banalidades; cada uno de nosotros vertió sin vacilaciones su concepción personal de los temas abordados. Dijo, a la salida y a la prensa, Ernesto Sábato, y siguió: -Fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura.



Después le preguntaron su opinión sobre Videla: -El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresiono la amplitud de criterio y la cultura del presidente. Dijo Ernesto Sábato, y los periodistas volvieron a sonreír: ya tenían un cierre. Ya en 1978, Sábato Explicaría su posición en un articulo de la revista alemana Geo: "La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos", dijo, para explicar el golpe de marzo. Y, mas adelante: "Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre económico eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho. Porque entre tanto, los crímenes de la extrema izquierda eran respondidos con salvajes atentados de represalia de la extrema derecha. Los extremistas de izquierda habían llevado acabo los mas infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes". Y, para concluir: "Sin duda alguna, en los últimos meses, muchas cosas han mejorado en nuestro país: las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control".


- Caparrós y Anguita, "La Voluntad", Tomo III, pág 72

------

Reportaje a Leonardo Castellani

El 19 de mayo de 1976, el entonces presidente Jorge R. Videla almorzó, en la Casa de Gobierno, con los escritores Ernesto Sábato, Jorge Luís Borges, Leonardo Castellani y el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, Horacio E. Ratti.

A su término, los invitados atendieron a la prensa en la misma explanada de la Rosada. Sábato señaló que "hubo un altísimo grado de comprensión y respeto mutuos. En ningún momento la conversación descendió a la polémica literaria o ideológica” (La Opinión, 20/5/76). También expresó su inquietud por “la prisión del escritor Antonio di Benedetto” (La Razón, 19/5/76).

Castellani, por su parte, habló de su preocupación —también lo relata en el reportaje— por Haroldo Conti, “un cristiano que fue secuestrado hace dos semanas y del que no sabemos nada" (La Opinión, 20/V/76). Ratti comentó haber dejado una lista de reivindicaciones e inquietudes y Borges hizo mutis por el foro.

Un mes más tarde, la revista Crisis —aún bajo la dirección de Eduardo Galeano y Federico Vogelius—procuró conversar con los protagonistas.

“Requerido por teléfono para una entrevista, Ernesto Sábato afirmó: ‘yo no hago declaraciones para la revista Crisis’, Borges, a su vez, dijo no tener tiempo y. lamentablemente, su disponibilidad de horarios excedía los límites del cierre editorial de esta publicación. Si, en cambio, pudieron ser entrevistados los escritores Leonardo Castellani y Horacio Esteban Ratti”. (Crisis, julio de 1976)

Este fue el último número que la revista pudo publicar. De allí extraemos este reportaje al cura Castellani, quien puntualiza detalles de lo conversado —son notorias las diferencias con la versión de Sábato— en aquel significativo encuentro.


—Padre Castellani, durante varios días un amplio sector de la opinión pública no hizo más que comentar el almuerzo entre les escritores y el presidente Videla...

—Bueno, es cierto, pero la gente se olvida de que fue nada más que un almuerzo y en los almuerzos se come más que se habla ...

—Pero usted y los demás escritores fueron invitados para conversar sobre ciertos temas...

—Sí. En realidad, el más callado fui yo. Dije algunas cosas pero quienes más hablaron fueron los demás, sobre todo Sábato y Ratti que llevaban varios proyectos.

—¿Y el presidente?

—Él y yo fuimos los más silenciosos. Videla se limitó a escuchar. Creo que lo que sucedió es que quienes más hablaron, en vez de preguntar, hicieron demasiadas propuestas. En mi criterio, ninguna de ellas fue importante, porque estaban centradas exclusivamente en lo cultural y soslayaban lo político. Sábato y Ratti hablaron mucho sobre la ley del libro, sobre el problema de la SADE, sobre los derechos de autor, etc.

—Bueno, padre, al fin y al cabo, en una reunión de escritores...

—Sí, pero la preocupación central de un escritor nunca pueden ser los libros, ¿no es cierto? Yo traté de aprovechar la situación por lo menos con una inquietud que llevaba en mi corazón de cristiano. Días atrás me había visitado una persona que, con lágrimas en los ojos, sumida en la desesperación, me había suplicado que intercediera por la vida del escritor Haroldo Conti.

Yo no sabía de él más que era un escritor prestigioso y que había sido seminarista en su juventud. Pero, de cualquier manera, no me importaba eso, pues, así se hubiera tratado de cualquier persona, mi obligación moral era hacerme eco de quien pedía por alguien cuyo destino es incierto en estos momentos. Anoté su nombre en un papel y se lo entregué a Videla, quien lo recogió respetuosamente y aseguró que la paz iba a volver muy pronto al país.

—¿Qué afirmaron los demás asistentes?

—Fíjese que curioso: Borges y Sábato, en un momento de la reunión, dijeron que el país nunca había sido purificado por ninguna guerra internacional. Ellos, más tarde lo negaron, así como aseguraron decir cosas que, en realidad, no dijeron. Pero hablaron de la purificación por la guerra.

Lo interesante es que el presidente Videla, que es un general, un profesional de la guerra, los interrumpió para manifestar su desacuerdo. Creo que eso le desagradó mucho, pues motivó una de sus pocas intervenciones. A mí también eso me cayó como un balde de agua fría, por lo tremendo que eso significa.

Además, por lo incorrecto: se olvidan que la Argentina atravesó varias guerras internacionales, como la de la independencia, la del bloqueo anglo-francés, la del Paraguay, y más bien que de esas contiendas no salió purificada.

—Quizás ellos quisieron decir que la situación difícil de la Argentina no se justificaba, pues, a diferencia de Europa, no había sufrido ninguna guerra...

—Vea, en lo que va de este siglo Europa sufrió ya dos guerras mundiales, pero no por eso es más pura que la Argentina. Al contrario... Por eso le digo que de ese almuerzo, si es por lo que se habló, no puede haber salido algo muy positivo o trascendente. A lo mejor, el presidente se llevó una impresión favorable y pudo rescatar algunas ideas que allí se lanzaron, pero nada más.

—Su balance, entonces, no parece muy optimista...

—No, ni puede serlo. Sábato habló mucho o peroró, mejor dicho, sobre el nombramiento de un consejo de notables que supervisara los programas de televisión. En Inglaterra funciona una instancia similar, presidido por la familia real e integrado por hombres notorios de todas las tendencias.

Cuando estuve hace mucho en Inglaterra, Chesterton me habló de ese consejo del cual él formaba parte y que, por aquel entonces, supervisaba sólo la radie, ya que la televisión todavía no existía. Eso quería Sábato que se hiciese en la Argentina. Borges dijo que él no integraría jamás ese consejo de prohombres. Sábato, entonces, agregó que él tampoco.

Yo pensé en ese momento para qué lo proponían entonces. O sea que ellos embarcaban a la gente pero se quedaban en tierra. Personalmente, no creo que ese consejo sea una decisión muy importante ...

—Dentro de su larga experiencia, ¿qué significa este almuerzo?

—Para mí fue un hecho agradable, pero no muy trascendente. Al menos, que los hechos posteriores demuestren lo contrario, como por ejemplo, que aparezca el escritor Haroldo Conti. Algunos me habían pedido que intercediera también por varios ex funcionarios cesanteados aparentemente en forma injusta. Pero no quise hacerlo, pues me pareció que esos casos desdibujarían la dramaticidad de la situación de Conti, por cuya vida se teme...

—¿No se plantearon los cuatro asistentes hacer un balance juntos de esa experiencia que los involucraba?

—Al salir, había una nube de periodistas y los fotógrafos eran interminables, parecían formar de seis en fondo. Borges aprovechó algún vericueto para retirarse rápidamente. Antes de hacerlo nos invitó para que fuéramos a su casa a tomar un café. Cuando Sábato, Ratti y yo logramos zafarnos del asedio periodístico, nos fuimos hasta la casa de Borges, pero ahí nos llevamos una sorpresa. Una persona que nos abrió la puerta dijo que Borges no nos podía atender porque estaba en cama con fuertes dolores de estómago. En fin, son cosas que pasan...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Teoria NAIRU

“La crisis global ha revelado que la destacada performance macroeconómica de USA y del UK desde 1995 hasta el 2006 era simplemente una fachada. Detrás, se iba acumulando una montaña de créditos sin garantías y deudas hipotecarias. Todos conocemos la forma en la que colapsó la montaña.”

“Los economistas del mainstream no previeron en ninguna manera la crisis, exponiendo el fracaso de la ortodoxia de una era completa de pensamiento, enseñanza, prácticas y asesoramiento económico. Como escribió Willem Buiter –Economista en Jefe del Citygroup – en el Financial Times: El entrenamiento típico en macroeconomía y economía monetaria que se viene recibiendo en las universidades Anglo Americanas durante los últimos 30 años, probablemente nos ha retrasado décadas en la comprensión e investigación de políticas económicas y conductas macroecónomicas agregadas. Fue un costoso desperdicio de recursos privados y sociales.”

“Creemos que la teoría de la NAIRU (teoría de tasa de desempleo que no acelera la inflación), el corazón de los estudios de macroeconomía y economía monetaria del mainstream, tiene gran responsabilidad en la creación de la crisis.”

“La NAIRU es la tasa de desempleo de equilibrio (los autores del paper la encuentran similar a la teoría del ejército de reserva de desocupados de Carl Marx). Este desempleo de equilibrio es el resultado del conflicto distributivo entre trabajadores y empresas. Los trabajadores negocian salarios diseñados para proveerles un cierto standard de vida, mientras que las empresas establecen precios para tener beneficios por sobre los costos laborales. Esta puja se refleja en las variaciones del desempleo. Si los trabajadores demandan aumentos “excesivos”, el equilibrio de desempleo aumentará, forzando a los trabajadores a reducir sus pretensiones. La política macro clave de la NAIRU implica que ni los gobiernos ni los bancos centrales deben impulsar el empleo pleno, porque los esfuerzos por empujar la tasa de desempleo permanentemente por debajo del umbral crítico (la NAIRU) fracasarán, generando solamente inflación (y no crecimiento). Las políticas monetarias y fiscales no son efectivas en tanto el desempleo es considerado estructural o “voluntario”. La clave de la política de empleo de la doctrina NAIRU es desregular los mercados laborales, desmantelar los estados de bienestar y debilitar la capacidad de negociación de los sindicatos, con el objeto de reducir salarios reales y aumentar la rentabilidad de las empresas. De acuerdo a la doctrina, esto llevaría a un aumento de las inversiones, a una disminución del desempleo (especialmente de la mano de obra sin calificar) y en general a un mejor desempeño de la economía macro. Sostiene que existe un intercambio entre crecimiento e igualdad. En otras palabras, que el precio a pagar por mayor empleo son salarios bajos.”

¿ Y qué tiene que ver la NAIRU con la crisis global actual?

“Como argumenta Gabriel Palma (2009), el proceso de profundización financiera de US (y el global) se relaciona con el enorme y sostenido aumento de la desigualdad desde 1980. La economía de la doctrina NAIRU ha creado mercados laborales desregulados y ha desmantelado los estados de bienestar, lo que ha determinado un muy marcado aumento de la desigualdad, especialmente en US, al mismo tiempo que la ha legitimado como el subproducto inevitable de una economía competitiva global. Estas enormes desigualdades, a su vez, han desestabilizado el sistema, dejándolo vulnerable a la inestabilidad financiera.”

Los autores del paper sostienen que el aumento de la desigualdad es la base de la actual crisis financiera global.

“Los salarios, por ejemplo, no son solamente costos para una empresa (como asume el modelo NAIRU), sino que salarios más altos resultan en beneficios macro en términos de mayor demanda y crecimiento productivo. Salario altos significan más consumo, más demanda, mayor utilización de la capacidad de las empresas y por lo tanto, mayores ganancias. La acumulación de capital, a su vez, aumentará en respuesta al crecimiento de demanda y de ganancias, resultando en mayor productividad.

Salarios altos y regulaciones al mercado laboral (que ofrezca fuerte protección legal a los trabajadores y les otorgue mayor poder de decisión sobre sus empleos y las empresas) comprometerá a los trabajadores a ser más productivos. Salarios altos y leyes pro-trabajadores también motivarán a las empresas a invertir en progreso tecnológico, aumentando la productividad.

Para terminar, el enfoque NAIRU descarta toda posibilidad de crecimiento igualitario. Por lo tanto, el primer paso hacia un cambio progresivo es expandir el espacio académico y la visibilidad pública de enfoques macroeconómicos alternativos que se ocupen de los problemas económicos profundos que presenta nuestro tiempo.”

Justamente lo que resisten las grandes corporaciones en nuestro país, y una de las razones más poderosas por las que se oponen a una ley de medios que permita la visibilidad de otro relato.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La transformación del número en fuerza (José Pablo Feinmann)

1
La sorpresa fue para todos: para los peronistas nacional-populares y para los enemigos del proyecto que esa fuerza impulsa desde 2003 y ha acentuado desde 2008. ¿De dónde salió tanta gente? ¿De dónde salieron todos esos cristinistas? Me suena lindo esto: cristinistas tiene un aire de nuevo, tiene un perfume de mujer exquisito, un feminismo que se asume con fuerza ante los hombres, ante los viejos machos hoy en alevosa retirada y, a la vez, los acepta, porque la mujer que da origen al neologismo es mina, es linda, es independiente y lo fue al lado de un hombre, que se sintió orgulloso justamente por eso: porque tenía a su lado a una mujer inteligente y brillante, que no sólo se le ponía de igual a igual sino que lo exigía, que le pedía todo el tiempo que fuera más y que lo fuera con ella, que le impidiera dejarlo atrás, porque lo amaba y quería seguir adelante con él, por eso cristinismo suena mejor que peronismo y hasta que kirchnerismo, porque suena a independencia, a germinación, a dar a luz ideas, proyectos, osadías, porque las minas no sólo dan a luz hijos de los tipos a los que supuestamente pertenecen (¿hasta cuándo ese “de” infamante para las mujeres, una mujer no es de nadie, es libre, es ella, tiene su nombre y su apellido, hasta cuándo ese “de” burgués del siglo XIX que adosa a las mujeres a los hombres en tanto propiedad privada?; probablemente Cristina conserve el “de Kirchner” para recordarlo, pero es una cuestión política, ella es ella y ahora no tiene otro remedio más que ése: ser lo que siempre fue junto al hombre que eligió: ella, pero ahora sola, con el recuerdo, la memoria y hasta las ideas compartidas y los buenos consejos de él, pero sola), sino que dan a luz sorpresas luminosas que pueden sorprendernos todos los días y mantenernos despiertos, alertas, con los músculos, los nervios y las neuronas tenso/as (¡ese machismo del lenguaje que toma el régimen del masculino para los adjetivos, cuánto hay que cambiar en este perro mundo!). No me volví feminista. Admiro simplemente a las mujeres. Primero: porque son bellas. Segundo: porque hace treinta años que estoy al lado de una compañera bárbara, sin la cual no sería lo que soy ni la mitad de lo que soy, sea lo que mierda sea, porque, en verdad, quién puede saber lo que es si apenas es algo ya es otra cosa, que es la esencia de la libertad, al menos de los que la ejercen y no se anquilosan como idiotas hijos de la TV o de los medios que buscan hacer basura con la gente. (Sugerencia de cambio para la revista Gente: Gente Idiota. Porque Gente es fresca... y pelotuda.)

2
El problema central para el cristinismo es ahora transformar en fuerza militante a la inmensa cantidad de personas que desfilaron ante el féretro de Kirchner. Que nadie crea que alcanzará con haberse dado una vuelta por la Rosada (aunque, lo sé, fue más que eso, pero me interesa ahora marcar otra cosa) para fortalecer el gobierno de Cristina Fernández. Que no lo crean tampoco los líderes que rodean a la Presidenta. Una situación emocional: hombre que muere joven, que llena de culpas a todos los que lo atacaron, a los que cacerolearon contra él en el 2008 (¿cuántos de éstos habrán ido a lavar esa culpa?), a los tacheros que durante todos estos años si abrieron la boca (¡y cómo la abren!, cómo habla el tachero argentino lo quiera o no el pasajero, parecieran militantes de una causa de hierro en la que creen a muerte: odiar a Néstor y Cristina Kirchner) fue para putearlos, hasta a los jóvenes de familias acomodadas que repitieron las palabras de sus padres, que convoca a adherentes emocionales momentáneos, que han ido porque les impresiona la muerte de un tipo joven, a jóvenes, a chicos y chicas, que ahora descubren lo “copado que era el Flaco”, a formidables tenores que te cantan un Ave María que te parte el corazón pero que termina el Ave María y se va y Cristina necesita que siga cantando, cantando al lado de ella, porque la música tiene que seguir, y no sólo el Ave María sino otras músicas, menos tiernas, menos dulces, más agresivas, a la altura de los Himnos de Guerra que día a día los medios entonan desde sus miles de voces bancadas por empresas poderosas, monopolios formados con capitales nacionales e internacionales, con diarios de inmediata e ininterrumpida relación con la Embajada de los Estados Unidos y, a través de ésta, inevitablemente, con la CIA y el FBI, a los que este Gobierno no les gusta nada. ¡Qué enemigos, caramba! ¡Qué fuerza habrá que nuclear!

3
De aquí la propuesta. A no entusiasmarse demasiado con los números. Con las encuestas. Las encuestas no salen a la calle. Los que salieron a la calle a despedir a Kirchner deberán saber que ese compromiso, que esa muestra de amor, deberá prolongarse en política, en militancia. En dolor ante la muerte, si se agota en sí mismo, permanece en el lugar de donde surgió: en la muerte. Hay que transformar ese dolor en militancia. Si Kirchner se definió a sí mismo como un heredero (no violento, como tantos y tantos y tantos) de la militancia juvenil de los setenta, hay que dar forma (con las decenas de miles de jóvenes que seguirán a Cristina a lo largo y lo ancho del país) a una nueva juventud. Que será peronista, o kirchnerista o cristinista. Pero esos jóvenes deberán saber ya (y ya lo saben) que la militancia será territorial y no armada. Se diferenciarán en esto, tajantemente, de los jóvenes de los ’70. Si quieren admirar al Che como símbolo de la rebelión, perfecto. Si lo toman como el héroe y el mártir de la lucha armada y el foco (teoría que le dio un francesito de esos años: Regis Debray y que Guevara perfeccionó y llevó a la práctica, una práctica desastrosa en la que sin duda tuvo la dignidad impecable de morir, de poner su cuerpo al lado de sus ideas, penosamente equivocadas, de aquí que ese cuerpo terminara acribillado por un pobre y asustado soldadito boliviano) el camino será otra vez el del desastre. Si insistimos tanto en la militancia territorial y no en la violencia, es porque la violencia fue un mal camino. Llevó a la muerte a una generación de jóvenes en toda América latina. Pero la militancia territorial ha vuelto a ponerse sobre la mesa de la mejor política. Que ya no se hace a través de los medios. Al ver a esos millones de argentinos (peronistas y no peronistas) desfilar junto a Néstor y abrazar a Cristina con un abrazo-promesa (no te vamos a abandonar) muchos empleados periodísticos de las grandes empresas multinacionales de la comunicación se habrán sentido no sólo defraudados, azorados también. ¿Cómo, y todo el trabajo que hicimos? ¿Y todo lo que le hemos dicho a esta gente durante años? Parece, señores, que no sirvió. Que hay otros canales por donde ahora se filtra la verdad, que la verdad, parece, no la construyen ustedes. Que los sujetos son todavía capaces de un acto libre. Porque fue un ejercicio poderoso de la praxis libre del sujeto haber ido a despedir a Néstor Kirchner. Los sujetos no están sujetados. La rebelión no es inexplicable. Ejercer la libertad fue decirle no a la política omnipresente comunicacional, y salir a la calle, inundar la territorialidad. En el conflicto de la 125 los ínfimos movileros que los medios arrojaban a la calle (conscientes de las órdenes que tenían) preguntaban a los militantes kirchneristas: “¿Viniste por el choripán? ¿En qué medio te trajeron?” Y a los conchetos del otro lado: “¿Nos podría explicar la causa por la que vino hasta aquí?” Del lado concheto, la causa. Del lado de “la negrada peronista”: el choripán o el camión de algún sindicato. De un lado, la libertad de elección. Del otro, la manipulación del aparatismo. ¿Fueron esos movileros a preguntarle a alguno de los que estaban haciendo interminables colas para despedir a un líder popular quién los había traído, si habían venido por el choripán? Sería interesante haberlo intentado. Pero los medios se cuidaron. Se pasmaron. Se sorprendieron hasta el dolor. No todos. Hubo, para mí, una excepción valiosa. Ya llegaré a ese punto.

4
Que la militancia territorial haya ganado otra vez el protagonismo significa que lo más genuino del peronismo (del peronismo del ’45 y el de los ’70) ha regresado. La política territorial exige del militante más que la política mediática. La mediática no le pide nada. Porque los militantes no van a los medios. Van los jetones. Los dirigentes. Y los intelectuales de nombre, los “referentes”. La única posibilidad que tiene el militante es esta hermosa posibilidad que está de nuevo entre nosotros y a la que le damos una bienvenida esperanzada: la territorial. Se gana la calle. Hay que ganar la calle. La política se hace ahora saliendo de casa. Basta de estar eternamente mirando la tele o boludizándose con Internet. El número fue poderoso durante estas jornadas. Pero hay una consigna de John William Cooke que hay que recordar ahora más que nunca: la transformación del número en fuerza. Y ya lo ven: lo nombré a Cooke. ¿Setentismo? No creo: Cooke fue desde jovencito diputado peronista. Además, ¿a quién quieren que cite: a Ivanisevich, a Mendé? (No los conocen. ¡Mejor! Ni los busquen en Internet. Basta de buscar en Internet, por favor. Busquensé un poco a sí mismos. Van a encontrar mayores tesoros. Verdades y no informaciones. Verdades, además, acerca de ustedes. ¿Cuántos encontraron súbitamente su verdad saliendo a la calle el miércoles?) El número ya cumplió su tarea. Los que lloraron a Kirchner y fueron a dar apoyo a su viuda fueron innumerables. Tantos como los que pidieron la renuncia de Cobos. Que no se lo pueda echar porque se aferra a una ley que lo sostiene es una vergüenza moral e institucional. Moral, porque es un mentiroso y un hipócrita. ¡Declaró que Kirchner había sido un gran presidente! Institucional, porque todos saben que ese hombre no está ahí para cumplir con el cargo que ocupa: ser un orgánico de la Presidenta. Un Presidente y un Vice forman una entidad institucional orgánica, que funciona complementándose. ¿Cómo puede ser que este señor sea el jefe de la oposición, que funcione como el cuchillo que pende sobre la cabeza de la Presidenta, que a Kirchner hayan tenido que velarlo en la Casa Rosada y no en el Senado como se veló a la mayoría de los presidentes porque este Senado lo preside un enemigo?

5
La transformación del número en fuerza es la consigna de la hora. ¿Cómo se consigue? Tiene que penetrar en el sujeto libre la necesidad de expresar esa libertad a través de la praxis política. Tiene que surgir la pasión de compartir una causa. De participar de la historia. De sacar el culo de la silla que tenés frente a Internet o frente al televisor. De salir de la soledad a la que el universo mediático te condena. Si te gusta el twitter, seguí. Pero no es lo mismo twittear que mirarle la cara a un compañero. Que verle los ojos. Olerlo. Tocarlo. Abrazarlo, ya en la desdicha o el triunfo. No es lo mismo querer hacer la historia que mirar cómo otros la hacen. No es lo mismo ser protagonista que ser pasivo, inerte, poco o nada.

Addenda: Ya no leo los diarios de la derecha. Si hay algo que vale la pena, alguien siempre me lo dice. Esta vez me dijeron: “Leé la nota que Beatriz Sarlo publicó el jueves 28 en La Nación”. La leí. Dice: “Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor”. Hace muchos años que conozco a Beatriz. Sinceramente creí que el odio había extraviado su inteligencia durante los últimos tiempos. Y lo lamenté, sinceramente también. Esta nota que ha publicado, no sólo por estar al lado de la de un obsesivo y un tipo que me importa lo que pueda importarme un plumero, es de una nobleza excepcional. Si tu mano es una mano tendida, Beatriz, contá con la mía para estrecharla.


© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.